Científicos determinaron que la causa de la muerte de 300 elefantes en Okavango, Botsuana, en África, se debió a una bacteria que introdujeron en sus cuerpos a través del agua.

Las muertes se dieron entre mayo y junio, causando preocupación el el gobierno africano y el mundo entero, sin embargfo,m fue hasta este mes de septiembre cuando se pudo determinar la causa de la muerte.

Esta bacteria, encontrada en los cuerpos de la mayoría de los elefantes, es conocida como cianobacteria, la cual tiene la capacidad de realizar fotosíntesis y aparece en la superficie del agua, produciendo toxinas que envenenan la fauna y flora, incluso provocan trastornos en humanos.

El subdirector del Departamento de Fauna Salvaje y Parques Nacionales de Botsuana, Cyril Taolo, indicó en una conferencia de prensa que el número de elefantes muertos en la región ascendió a 330.

No obstante, pese a que los investigadores que hicieron las pruebas científicas encargadas por el presidente de la nación, aún existen varias interrogantes en el caso pues aún quedan muchas preguntas por responder; esto de acuerdo al Mmadi Reuben, veterinario jefe del Departamento.

“Tenemos aún muchas preguntas por responder, incluido el por qué solo la especie de los elefantes se vio afectada, por qué en el área involucrada y qué pudo desencadenar todos estos cambios que hemos visto en la zona. Tenemos varias hipótesis que estamos investigando”, dijo el veterinario.

La muerte de los elefantes a principios de mayo y junio alarmó a las autoridades de Botsuana y a los conservacionistas internacionales pues los 300 cadáveres fueron encontrados en situaciones similares y con daño neurológico repentino.

Un hecho insólito pues ninguna otra especie fue afectada, ni si quera los animales carroñeros que se alimentaron de los cuerpos como las hienas o los buitres por lo que se habían formulado varias hipótesis sobre lo que había enfermado y terminado con la vida de los paquidermos.

Entre las probables causas de muerte en los elefantes de Botsuana se habían considerado neurotoxinas, antrax, caza furtiva, envenenamiento, escasez de agua, entre otras. Las investigaciones respecto a este caso se vieron atrasadas tras el surgimiento de la pandemia por Covid-19 debido a las restricciones sanitarias que se impusieron para evitar contagios y posibles brotes de la enfermedad.

Fuente: Agencias

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