Representantes e intelectuales de grupos que promueven abiertamente una agenda antiderechos se reúnen estos días en Ciudad de México, en la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC); sus discursos pueden apuntalar la organización de los grupos opositores en el país, advierte en entrevista la filósofa Diana Fuentes

Texto: Alejandro Ruiz

Foto: Isabel Briseño / Archivo PdP

CIUDAD DE MÉXICO. – Este jueves arrancaron los trabajos de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), la cual escogió como sede de este año a México. Esta conferencia es un espacio mundial donde intelectuales conservadores promueven su pensamiento antiderechos entre sus seguidores.

En su programa de actividades se muestran mesas y conferencias que abordan temas contra el derecho a decidir de las mujeres, el papel de la izquierda en la región y los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+, entre otros. Además, entre sus exponentes hay personajes ligados a grupos supremacistas en Estados Unidos y de ultraderecha en la región, como el exconsejero del expresidente Donald Trump, Steve Bannon, y Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño, Jair Bolsonaro.

Las intenciones de esta conferencia en México aún no son del todo claras. Su realización coincide con una amplia estrategia de la derecha mexicana para abanderar la oposición al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pero también se da en medio de un resurgimiento de la hegemonía progresista en la región.

En entrevista con Pie de Página, la filósofa y catedrática de la Universidad Autónoma Metropolitana, Diana Fuentes, señala que uno de los objetivos que se alcanzan a leer en esta conferencia es la integración de una agenda política común de quienes se reconocen como conservadores.

Como en el resto de América Latina, apuestan a agrupar a un sector que se siente muy ofendido por políticas que para ellos están en el espectro de la izquierda y la justicia social, con las que no se reconocen. Están intentando acuerpar ese descontento con una agenda común”.

Advierte, sin embargo, que identificar a todos los participantes como un solo bloque homogéneo no permitirá analizar sus implicaciones a fondo. La derecha, así como la izquierda, tiene distintas expresiones que confluyen dentro de un espectro político donde las ideologías se radicalizan, encuentran y desencuentran.

La unión de la derecha

Para Fuentes, la CPAC es un esfuerzo que los grupos abiertamente conservadores han hecho en el mundo para agrupar a referentes políticos e intelectuales que definen sus convicciones e idearios.

Esta reunión, dice, es el esfuerzo por agrupar figuras de líderes políticos intelectuales, o ideológicos, de muchos registros, de un espectro muy amplio, en el que se reconocerían algunos elementos comunes.

Para la filósofa, entre los elementos en común que podrían caracterizar a quienes impulsan esta conferencia en la región hay uno que es fundamental: reconocerse abiertamente conservador, lo que presupone una unidad de pensamiento y convicciones políticas afines a esa tendencia.

Una convicción profunda en la que la democracia es un peligro, y que es un peligro porque es la agenda progresista. Ahí está la clave. En realidad, cuando observas quiénes son los convocados, te das cuenta que eso es lo que tienen en común: un espíritu profundamente antidemocrático, porque ven en la democracia una amenaza a los valores tradicionales, entre los cuales estarían los registros más tradicionales del conservadurismo: defensa de la familia, rechazo al aborto, a que las mujeres decidamos sobre nuestra maternidad, a la agenda LGBT. Incluso algunos llegan a decir que hay un remplazo del mundo religioso por la ciencia”.

Otro factor que dota de unidad a quienes asistirán a esta conferencia –además de su posición conservadora– es su abierto respaldo al modelo capitalista.

Estos conservadores son furibundos capitalistas, y esto es fundamental, porque en realidad por más que hablen de la familia tradicional, o de la destrucción de los valores de occidente, con la diestra están promoviendo una política del capitalismo”.

Aunque la CPAC se muestra como un espacio para promover discursos antidemocráticos y que atentan contra los derechos de poblaciones marginadas, su trascendencia en el plano de la política nacional no parece ser muy fuerte. Esto, sin embargo, no debería hacer que los analistas políticos dejarán de prestarle atención, pues en los hechos también representa una derecha que está organizándose y tejiendo agendas políticas en común. 

La CPAC y su importancia en México

La reciente expresión del antiobradorismo en las calles, durante la marcha que argumentó una defensa del INE, puso a descubierto a viejos y nuevos actores que abiertamente encararán la lucha por la Presidencia del país en 2024. Sin embargo, no todos los asistentes pueden ubicarse en el espectro político de la derecha o el conservadurismo.

Para Fuentes, lo que la CPAC desnuda en México es a un sector del antiobradorismo que se muestra afín a este discurso ultra conservador y anti democrático.

Son un sector de ese antiobradorismo que se expresó ese fin de semana, pero es un sector peculiar; es un sector que va a utilizar este ideario a la presunta amenaza que representan los gobiernos de izquierda para acuerparse. Se autodenominan una tercera vía”, dice Fuentes.

No obstante, precisa que el país estos grupos todavía no representan una amenaza para disputar las elecciones de 2024, debido a la amplia aceptación que tiene el obradorismo entre la población.

”En México el impacto de la CPAC es escaso. La tendencia mayoritaria en el país siente de manera parcial, o total, un apego a lo que representa el gobierno de la 4T. Quienes son antiobradoristas, entre ellos este sector mucho más conservador que está intentando crear una agenda política, puntos en común, que les acuerpen hacia adentro y también que les generen redes internacionales de comunicación”.

Pero Fuentes advierte que, aunque incipientes, estos espacios de encuentro no deben pasar desapercibidos.

“Hay que estar muy atentos, pues, aunque todavía no son una fuerza política significativa, sí pueden dotar de un contenido a muchos otros sectores políticos entorno a ideas clave que les permitan constituirse como una oposición mucho más organizada”.

Estas ideas clave, precisa la académica, se fundamentan esencialmente en discursos de odio, racistas y clasistas, y en esparcir temores irracionales en la población hacia los gobiernos de izquierda. 

En la contienda que se avecina en el país las posiciones se van polarizando más. Hay un sector del antiobradorismo que será bastante receptivo a estos discursos racistas, clasistas, y que estos grupos pueden aprovechar”.

El fantasma del anticomunismo y la estrategia del miedo

No es un secreto, quienes asisten a la CPAC promueven una agenda abiertamente capitalista, antidemocrática y antiprogresista. Entre los fundamentos más fuertes de su discurso está la propaganda de la Guerra Fría que se ha prolongado hasta nuestros días: satanizar al comunismo y a los gobiernos progresistas que toman posiciones más cercanas a la izquierda, como el mexicano.

Para Diana Fuentes, esta estrategia tiene intenciones claras:

Cuando convocan el comunismo están utilizando una estrategia que ellos conocen bien y que tiene que ver con insertar miedo e incertidumbre en la población. Pero esta incertidumbre solo puede crearse en la medida que explotan una condición que ellos conocen bien, que es la desigualdad social”.

Alimentar la desigualdad social, polarizar, es parte de esta estrategia que sitúa en “buenos” y “malos” un debate sobre la distribución de la riqueza y la ampliación de la democracia como vías de tránsito hacia otro modelo social.

“La estrategia de hablar de Venezuela, Cuba, como se ha hecho siempre, y de identificar cualquier política que palie la desigualdad social con esta idea abstracta del comunismo, esa es su estrategia”.

Y agrega que, en realidad, el objetivo de esto es sembrar miedo, pues es un “elemento muy importante para movilizar al sector al que ellos interpelan, que es un sector que se deja llevar por estas afecciones, más que por la racionalidad política.

Van a apelar a una reacción muy favorable a políticas y discursos de odio, y eso puede trasminar y contaminar todo el debate público, y los procesos políticos”, explica.

A la vez, esta estrategia puede acompañarse de una política de alianzas donde la derecha y grupos conservadores tendrán que definir posiciones de cara al 2024. La CPAC, ante esto, es un espacio donde puede comenzar a establecerse esta agenda. Sectores tradicionalmente agrupados al conservadurismo, como la iglesia católica, pueden definir también el rumbo de esta unidad, que aunque debilitada, está comenzando a gestarse.

Fuentes concluye:

Cuando menos hay un intento fuerte de agruparse, y hay que ver qué espacio le van a dar otros actores políticos en México. Qué espacios les van a dar estos, que en sentido estricto no son lo mismo, pero que van a constituir una alianza estratégica en contra del obradorismo. Buscarán construir una agenda política en donde haya puntos en común”.