Columna de opinión por Jorge Luna

Esta semana ha causado gran conmoción en el país un documento exhibido desde Palacio Nacional que lleva por nombre “Rescatemos a México”, el cual delata una suerte de conspiración que congrega a partidos políticos, dirigentes, medios de comunicación, líderes de opinión y empresarios opositores al régimen, cuyo objetivo, según revela este documento, es arrebatar la mayoría a morena en el 2021 y materializar la revocación de mandato a Andrés Manuel López Obrador en el 2022. Se trata del llamado Bloque Opositor Amplio (BOA).

Este documento revela lo que sería una estrategia para deponer al gobierno a través de la manipulación de información y la creación de escenarios subversivos en contra del actual régimen a través, principalmente, de los medios de comunicación masiva y la manipulación de la opinión pública.

En anteriores ocasiones hemos abordado la afectación que el actual régimen ha causado a distintos actores políticos, empresarios y líderes de opinión que acostumbraban vivir del erario y que obtenían, a cambio de su cooperación oficialista, una buena parte del presupuesto federal. Es así como estos actores han sido desprovistos de sus intereses y ansían regresar a sus años de abundancia en detrimento del pueblo.

El documento que ha sido revelado, delata a los que serían participantes de este incipiente frente opositor golpista y relata que para lograr su acometido se valen de sus múltiples aliados; partidos de oposición (PAN, PRI, PRD, MC y “emergentes como” México Libre), los gobernadores de oposición, el uso de intelectuales, analistas, influencers y medios de comunicación para incidir en la percepción de malos resultados tanto del gobierno de López Obrador como de aquellos surgidos de Morena en los gobiernos locales. De tal suerte que la finalidad es incidir negativamente en la percepción colectiva acerca del partido en el poder y sus gobernantes.

Aun poniendo en tela de juicio la veracidad de dicho documento, lo cierto es que no hay forma de negar lo que en los hechos es fácil de advertir. La estrategia que describe este documento ha sido implementada desde hace ya un tiempo.
Basta con ingresar a Internet y deslizarse entre la información generada por algunos de estos portales digitales de comunicación y/o sus columnistas, analistas o intelectuales. Basta incluso con entrar a las redes sociales Facebook o Twitter para advertir el manejo de innumerables cuentas falsas que a diario denuestan al gobierno de la Cuarta Transformación y se encargan de replicar cualquier nota periodística, opinión, video o “meme” en los distintos grupos que congregan a miles de internautas. Algunos con mayor éxito que otros, pero todos ellos con la clara intención de volcar la percepción ciudadana en contra del actual régimen y del partido en el poder.

Sin embargo, estas tácticas de dominio del espacio público y manejo de la opinión pública, forman parte de una estrategia mucho más específica y perversa: el Golpe de Estado blando o suave.

El prominente politólogo estadounidense Gene Sharp ha definido al golpe de Estado blando como una especie de golpe encubierto que emplea un conjunto de técnicas indirectas de carácter conspirativo con el fin de desestabilizar un gobierno y causar su eventual caída sin que parezca que ha sido inducido. Esta técnica se ha utilizado recurrentemente en países sub desarrollados de América Latina y en algunos países de medio oriente para deponer gobiernos progresistas o incómodos a la élite político – económica.

Algunos expertos en política, economía e historia refieren que actualmente existe un sector opositor en México que mantiene una campaña a través de los medios de comunicación y las redes sociales ejecutando al pie de la letra las acciones mencionadas por Gene Sharp, quien establece que el Golpe de Estado blando consta de cinco fases y emplea armas sicológicas, económicas, sociales y políticas.

Esas fases son: ablandamiento social a través del malestar y la desesperanza; deslegitimación, por medio de la difusión de mensajes adversos al gobierno, ofensas y noticias falsas; promoción de constantes movilizaciones de protesta; empleo de rumores, se generan escenarios de falsa carestía para señalar la incompetencia del gobierno e inician juicios injustos contra los gobernantes; y la fractura institucional, donde esos procesos judiciales avanzan, los medios de comunicación los apoyan y los gobiernos finalmente caen.

Si bien no es posible confirmar la legitimidad del Proyecto BOA, lo cierto es que en los hechos se actualizan muchas de estas acciones que generan polarización, confusión e incertidumbre entre la sociedad y que profundizan la fragmentación del tejido social con la clara pretensión de generar condiciones de ingobernabilidad.

Estas conductas son propias de una oposición que no persigue el bienestar del pueblo, que no se haya motivada por el rescate de México sino por sus propias ambiciones personales.  En plena pandemia y con la inminente crisis económica mundial, lo que menos necesita nuestra República es un intento de desestabilización como el que hoy fragua la derecha. Intentar manipular la opinión pública y por ende, el pensamiento de los mexicanos constituye el más vil atentado contra la democracia que hace dos años decidió un cambio de régimen.

Jorge Ignacio Luna Hernández
Licenciado en Derecho
Regidor Tercero de Coatepec
Maestrante en Administración Pública.

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