Melchor, Gaspar y Baltazar, los Reyes Magos, hicieron un llamado de concientización a los niños de México, y les pidieron que no envíen sus cartas en globos con helio, por su impacto medioambiental.

La madrugada de este 6 de enero, los sabios de Oriente recomendaron a los pequeños dejar sus escritos en el árbol de Navidad o sobres sus zapatos, y explicaron los efectos negativos de los globos para la Ciudad y las especies que la habitan.

Desde esta perspectiva, y con el apoyo de la Secretaría de Marina y Recursos Naturales (SEMARNAT) para difundir su mensaje, los Reyes Magos detallaron que los globos con helio, tras explotar, vuelven a caer, y pueden contaminar ríos, lagos y mares.

La consecuencia de esto, lamentaron, es que aves, mamíferos marinos, peces y reptiles, son muy susceptibles a comérselos por error.

De hecho, señalaron que:“El elefante de Baltazar casi se ahoga con un globito que se le atoró en la trompita y nos dimos cuenta de que muchos otros animalitos y el medio ambiente también son afectados”.

Los globos inflados con helio son de un solo uso y caen cientos o hasta miles de kilómetros lejos de donde fueron soltados, detalla la institución.

Después de reventarse por la radiación del Sol o por el contacto con la rama de un árbol, es factible que un animal marino o terrestre los ingiera al confundirlos con alimento.

Por otra parte, los hilos que los sostienen pueden terminar enredándose con las alas de las aves. Al intentar liberarse, pueden mutilarse, enfermarse e incluso morir.

Los globos son elaborados con poliuretano, látex o metal, materiales no biodegradables que tardan hasta 450 años en degradarse en el medio ambiente.

Fuente: Agencias

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