Columna de Opinión de Alan Sayago Ramírez

La pandemia ha cambiado por completo nuestras rutinas y agendas. Muchos hemos descubierto que se puede trabajar desde casa, también asistir a clases online, incluso ejercitarse, si hay suficiente voluntad. Pero hay muchas otras tareas y actividades que no se pueden parar y una de ellas es la democracia.

Este 4 de abril arrancaron las campañas del proceso electoral más grande de la historia del país, donde se elegirán 21 mil puestos de elección popular. Sin duda este 6 de junio será decisivo para el rumbo de la sociedad en los próximos años, pero esto lastimosamente no entusiasma o interesa a las y los votantes, debido que el electorado está cansado de puras promesas, para solucionar los problemas del país.

Si bien en las últimas campañas se ha visto más la guerra sucia en los aspirantes, donde la mayoría se inclinan por las descalificaciones a los contrincantes de las boletas, pocos son los que más allá de su discurso hacen propuestas serias. Eso provoca una clara apatía de la ciudadanía y un creciente desencanto hacia los políticos y sus partidos trayendo un alto índice de abstencionismo.

El gran ejemplo fue en las elecciones de Veracruz en el 2017, donde en las elecciones municipales Xalapa solo tuvo el 46.5 % de Participación ciudadana, cabría la duda sobre la posibilidad de revertir esta tendencia y mejorar la participación este 2021. Los Xalapeños de hoy son muy críticos con todos los aspirantes, debido que la ciudad necita propuestas y programas, porque muchas veces solo recibía promesas vagas.
La falta de credibilidad y el descontento de la ciudadanía a las promesas de campaña, ocasionan que el índice de votación disminuya, está clara la decepción del pueblo xalapeño, esto puede ser un llamado a los políticos que siguen aplicando las mismas técnicas del pasado.

Habrá quien diga que una diputada o diputado, alcaldesa o alcalde, sindico o sindica, regidor o regidora o gobernador o gobernadora, no tiene atribuciones para resolver todo, pero por eso es importante crear conciencia especialmente con los jóvenes, motivarlos a la participación para la toma de decisiones, pero siempre con una valoración crítica de sus propuestas.

Pero también los aspirantes no deben hacer propuestas irresponsables sólo con el fin de ganar, o cuando lanzan promesas de acciones que tal vez de forma sincera pensaban que eran positivas, pero no tenían ni un sustento o diagnóstico, estamos ante un problema. Esta reflexión es necesaria hoy dado que estamos frente al proceso electoral más grande de la historia del país.

Debemos dejar las propuestas hechas al calor de la competencia electoral, donde solo las propuestas serias deben de surgir de las campañas electorales, hoy se requieren también mucha responsabilidad de los ciudadanos, y yo diría de un gran valor y compromiso, porque nos jugaremos mucho de nuestro futuro.

Alan Sayago Ramírez
Activista Social, licenciado en Derecho, Maestro en política y gestión pública.
Redes Sociales: @alansayagor

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