Columnas
También en Madrid hicimos el ridículo
¿Qué, nadie de la ‘4T’ se da cuenta de que cada vez que salimos al extranjero lo hacemos mal?
Pues hoy les traigo todos los pormenores de Fitur, la feria internacional de turismo más importante del planeta.
Más de 150 países, 9 mil expositores, nueve pabellones y aforo de alrededor de 250 mil personas, en la cual México hizo historia, al puro estilo ‘4T’; o sea, de pena ajena.
Sí, así como lo están leyendo.
Café con piquete
Para abrir boca déjenme contarles que, obvio, vino Miguel Torruco con toda la delegación mexicana, y cómo no, si la feria es en Madrid y todos hablamos español, pues ya ven que en la ‘4T’ el inglés no se les da y, dicho sea de paso, era la última oportunidad para vender en la madre patria el Tren Maya.

Sí, la estrella del pabellón mexicano fue el Tren Maya y a Sedena, siendo el único país que en una feria de turismo presumimos a nuestro Ejército y lo vestimos de civil (por respeto a ellos no pondré sus fotos) para venderle al mundo el elefante blanco del gobierno. Que ha sido un símbolo de corrupción, dispendio, ecocidio, un capricho presidencial que además arrancó descompuesto y que en el tramo 5, aún usarse, los pilotes se están deshaciendo. Y Mara Lezama hablando del turismo sustentable. ¡Qué cinismo!

Un doble
El secretario Torruco, además de presumir lo guapo que está su hijo y que según él ganará como alcalde en la Miguel Hidalgo, lo cual no sucederá -no sólo porque Mauricio Tabe ha hecho un buen trabajo, sino porque, su mini yo, Torruquito, es sólo un candidato testimonial, usado por Víctor Romo. Los territorios perdidos en la CDMX, lejos de ser un premio, son un sacrificio-. Sus discursos fueron un copy paste del Presidente. Habló del pasado, de los conservadores, de la corrupción… vamos, de todo lo que a nadie le interesa en un foro que no es para hacer política, sino turismo y negocios.
Ah, y cómo dejar de contarles que también habló sobre Acapulco, ¿y qué creen que dijo?, que ya está todo perfecto. ¡Así, tal cual! Que ya no nos preocupemos, que vamos para adelante y que el Tianguis Turístico, en su edición número 48, estará a todo dar. Discurso que, obvio, contrasta con la realidad. Baste decir que el valor de las propiedades se ha depreciado 20% y que pues no han podido echar a andar nada por la falta de servicios.
¿Será por eso que, tras el desayuno en la embajada, nadie de la IP se tomó la foto con él y con el embajador expriista Quirino Ordaz -quien, aunque presume haber hecho un gran trabajo y estar representando a México y no a la ‘4T’, en México se percibe como un político que se entregó a la ‘4T’-?
Los reyes de España visitaron, obvio, los pabellones de su país (el pabellón de Andalucía, para mi gusto, fue el mejor de toda la feria) y el de Ecuador, que a pesar de las condiciones que tienen, apuestan al turismo. Y no es por echarle más limón a la herida, pero los reyes no hicieron parada en el pabellón de México, seguro porque como no nos han pedido el perdón que propuso AMLO, tampoco les interesó saludar a los compinches y acarreados de la ‘4T’.
El triste, austero y apretado Pabellón México estuvo en medio de Ecuador, República Dominicana y Puerto Rico, stands no sólo con una producción extraordinaria, sino con dinámicas y eventos hechos para lo que fueron, a vender su país. O sea, nos ganaron Ecuador, Dominicana y Puerto Rico. ¡Ouch!
México es grande a pesar de la ‘4T’

Hoteleros, touroperadores, agencias de viajes y la aerolínea bandera de México, Aeroméxico -pues Mexicana y sus tres aviones no estuvieron. Jajajajaja, el chiste se cuenta solo-, se dedicaron a atender cientos de reuniones de negocio en la que el objetivo, el de ellos, sí es llevar negocio, bienestar y desarrollo económico, no con discursos populistas ni propuestas perdedoras.
Digno de presumir es que…
México, por Aeroméxico, este año tendrá la conectividad aérea a Europa más grande de la historia. Que el turismo doméstico de México sigue rompiendo récords, pero ojo, y otra vez, esos récords serían de cuando menos el doble, si no hubiese desaparecido la promoción turística, llámese ProMéxico o el CPTM. Si hubiera políticas públicas claras, seguridad e inversión en infraestructura planeada y rentable.
Y hablando de España…
A quien AMLO le exige el perdón histórico, resulta que los número 1 en invertir, gastar y aportar en la madre patria son… -redoble de tambores- los mexicanos. Sí, estamos ya por encima de los chinos. ¡Quihúboles!
Del cotilleo madrileño
Les cuento que el sitio más hot hoy en día, después de haberla recuperado en la pandemia, es la Plaza España, donde hoy hay hoteles de cinco estrellas como el VP Plaza España; con decirles que desde su terraza se puede ver la Almudena y el Palacio Real, es decir, el centro de Madrid ha revivido desde sus orígenes. Justo al estar haciendo la obra encontraron parte de la primera muralla, y usted la puede visitar. La Gran Vía es hoy el pequeño Broadway y hasta cuenta con su incipiente Times Square. Ah, y que las marcas de lujo, además de estar en Ortega y Gasset, ahora están de este lado de la ciudad, en el Four Seasons. Otra parada obligada es la del restaurante Deessa, en el icónico hotel Ritz, pues es el único en recibir una estrella Michelin a los ocho meses de haber abierto y hoy cuenta con dos.
Por cierto, los de Rozas Village también andan presumiendo la preferencia de los mexicanos, al ser la mejor experiencia de compras en Madrid, con todo y su personal shoppers, y justo hoy estarán lanzando su Unlock Her Future Prize; sí, premiarán a las mujeres que transforman en América Latina.
En las sobremesas se habla no sólo de la infidelidad de Letizia al rey, documentada en el libro de Jaime Peñafiel -está en librerías, pero escondido-, que la corona logró silenciar en los principales medios, sino también de los dolores de cabeza en el Congreso después de que Pedro Sánchez comprara a siete diputados, quienes todos los días presentan iniciativas irreales, por decir lo menos. Con decirles que la última fue proponer darles amnistía a algunos terroristas porque dicen que hay terroristas muy malos y otros que son terroristas light. ¡Ver para creer! En todos lados se cuecen habas.
Malinche

Fue sin duda el mejor stand de México en Fitur. Ovación de pie merece Nacho Cano, quien ya está entrenando a los chavos para la puesta en escena en México. Ojo, para los puristas de la historia sólo puedo decirles que Malinche es un musical y está puesto espectacularmente, que uno sale con la piel chinita y sintiéndose feliz de ser mexicano. Nos habla del mestizaje, y ahí en la madre patria podemos no sólo pedir tacos, sino nachos con jalapeños, jarritos, salsa valentina, etcétera.
La cereza
De lo que no habló Torruco fue de que, gracias a que la ‘4T’ obligó a las cargueras de Estados Unidos a irse al AIFA y a quitar vuelos en el AICM de manera arbitraria, provocó que ese país quiera cancelar los acuerdos de Delta y Aeroméxico…
¡Si no ayudas, cuando menos no me estorbes!
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La columna se publicó originalmente en El Financiero reproducida aquí con permiso de la autora.
Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.
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Morena no es México, no se engañen
Opinión de Jorge Romero Herrera
El pasado fin de semana, fuimos testigos de dos eventos que mostraron fielmente lo que ya había descrito en pasadas colaboraciones: en México no estamos hablando ya únicamente de una diferencia partidista. Estamos hablando de dos visiones completamente distintas de país.
Por un lado, un oficialismo desesperado encabezado por la propia presidenta de la República que defiende, protege y blinda a sus personajes acusados de involucrarse con bandas de criminales -a costa de poner en riesgo al país-, y del otro lado, quienes siguen creyendo en la libertad, en la legalidad y en la necesidad de construir un México donde el Estado no se arrodille frente al crimen organizado y el combatirlo no genere la persecución política y el descrédito.
Lo vivido este sábado en Chihuahua nos llena de orgullo y de esperanza. Fue una demostración contundente de que no podemos rendirnos. Se sintió en el ambiente. Se vibró en cada mensaje. Se reflejó en la presencia de miles de chihuahuenses que salieron a defender a una gobernadora que no se ha escondido ni un instante y que ha enfrentado cada ataque con determinación y carácter. Chihuahua habló fuerte y claro. No fue una movilización impulsada por el miedo. Fue una movilización impulsada por la convicción de que cuando se comete una injusticia, la ciudadanía tiene el derecho y la obligación de levantar la voz.
En Acción Nacional estamos con Maru. Lo estamos porque creemos en ella, porque conocemos su trayectoria, porque sabemos de los resultados que ha entregado a las familias chihuahuenses y porque reconocemos, como millones de mexicanas y mexicanos, que lo que hoy enfrenta tiene todos los elementos de una persecución política. Ella tiene el respaldo de su estado, de su partido y de millones de mexicanas y mexicanos en todo el país que observan con preocupación cómo las instituciones del Estado comienzan a utilizarse con criterios políticos y no jurídicos porque ese es el fondo del problema.
Mientras una gobernadora de oposición es sometida a una presión permanente por haber enfrentado al crimen organizado y por haber cumplido con su deber, vemos cómo personajes cercanos al oficialismo reciben protección, silencio o explicaciones que buscan justificar lo injustificable, por eso resulta tan revelador lo ocurrido con el intento de juicio político promovido contra Maru Campos.
Hicieron anuncios, convocaron conferencias, generaron titulares y pretendieron construir una narrativa de culpabilidad anticipada. Sin embargo, cuando llegó el momento de sostener jurídicamente sus acusaciones, ni siquiera fueron capaces de ratificar la solicitud dentro del plazo legal establecido.
La propia presidenta de la Cámara de Diputados, la diputada Kenia López Rabadán, confirmó que el plazo venció y que los promoventes no acudieron a ratificar su petición. Así terminó un episodio que demuestra que muchas veces el objetivo no es encontrar justicia, sino fabricar escándalos, crear cortinas de humo.
Por eso, a lo largo del encuentro, una consigna fue cobrando fuerza hasta convertirse en la voz de miles de personas: Yo con Maru. No es solamente un lema. Es una definición. Es una manera de decir que estamos del lado de quien enfrenta al crimen y no del lado de quien lo tolera y hay una imagen que retrata perfectamente el momento que vive el país. Por eso miles de panistas en todo México nos hemos puesto con orgullo la camiseta de “Yo con Maru”. Lo hicimos en Chihuahua. Lo hicieron nuestras senadoras y senadores. Lo han hecho dirigentes, legisladores y ciudadanos. En contraste, no hemos visto a un solo morenista ponerse una camiseta que diga “Yo con Rocha”. Ni uno solo, esa diferencia no es casualidad. Cuando hay convicción. Cuando existe certeza moral. Por eso unos salen a defender con orgullo y otros prefieren guardar silencio, por eso unos dan la cara y otros se esconden detrás de comunicados. Preocupa que, frente a los escándalos que involucran a figuras relevantes de Morena en distintos puntos del país, la respuesta del gobierno siga siendo la misma: envolver cualquier cuestionamiento legítimo en una narrativa de confrontación entre patriotas y “traidores” que solo existen en su imaginario. En lugar de aclarar dudas, investigar responsabilidades o rendir cuentas, se recurre al discurso de la soberanía, la defensa de la patria y la transformación como un escudo político para descalificar a quienes exigen explicaciones. Que les quede muy claro: nadie está en contra de México ni del amor a nuestra patria. Nadie está atacando a México. Morena no es México. Es preocupante utilizar esos sentimientos compartidos por millones de mexicanas y mexicanos para desviar la atención de problemas concretos. La defensa de la soberanía nacional no puede convertirse en una excusa para evitar la rendición de cuentas, ni el respaldo popular puede sustituir la obligación constitucional de transparentar decisiones y esclarecer conductas indebidas de servidores públicos o dirigentes partidistas. No vamos a aceptar que se persiga a quienes combaten al crimen mientras se protege a quienes están rodeados de cuestionamientos. No podemos aceptar que existan gobernadores de primera y gobernadores de segunda dependiendo del color de su partido. En Acción Nacional no tenemos dudas sobre de qué lado estamos. Frente a los intentos de intimidación y al uso faccioso de las instituciones, estaremos junto a Maru Campos porque sabemos que esta causa trasciende a una persona o a un gobierno. Lo que está en juego es algo mucho más importante: el derecho de millones de mexicanas y mexicanos a vivir en un país donde la ley se apliquen con imparcialidad y donde pensar distinto no sea motivo de persecución. Por eso, desde Chihuahua se envía hoy un mensaje que debe escucharse en todo México: no van a dividirnos, no van a doblegarnos y no van a lograr que guardemos silencio frente a una injusticia. Mientras desde el oficialismo el mensaje es de desesperación, impunidad y contubernio. POR JORGE ROMERO HERRERA PRESIDENTE DEL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL
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Sheinbaum relanza al PAN
Opinión de Juan Ignacio Zavala | El Heraldo de México |
Lo que el PAN rompió, lo pega Claudia. Jorge Romero, presidente del PAN, ha intentado de manera infructuosa poner a su partido en la órbita de la opinión pública. También ha hecho intentos de reconstruir las relaciones rotas hace mucho tiempo en ese partido con poco éxito. Ha intentado acercarse a los dos expresidentes salidos de ese partido y siempre ha tenido palabras amables para ellos, pero nada de un evento juntos. El PAN continuaba igual que antes: a la deriva y sin causas visibles.
Hasta que Claudia Sheinbaum decidió atacar de frente a la gobernadora panista Maru Campos. En efecto, la Presidenta y su partido emprendieron una ruda ofensiva en contra de la chihuahuense, que jamás se imaginó estar en medio de una polémica nacional y que su nombre destacara en todos los noticieros y redes sociales. El PAN entendió que era su oportunidad de oro y montó enseguida una defensa de su gobernadora y la arroparon desde un inicio. Campos se dedicó a dar entrevistas por doquier y a denunciar la persecución en su contra. Finalmente, la oposición panista tenía una causa propia y quien la representara.
Se puede decir que este “relanzamiento del PAN” corrió a cargo de Claudia Sheinbaum. Fue ella la que empezó los ataques contra Campos y, más aún, insiste en mantener los señalamientos. Ya ha sido muy comentado que la intención oficial es igualar los marcadores de la denuncia estadounidense por Rocha Moya, Inzunza y demás morenistas que son reclamados por la justicia de ese país. Por eso a sus gobernantes calificados como narcos quieren equiparar a una panista acusada de traición a la patria por transgredir la ley en la cooperación con la CIA. No es poca cosa. Y en lo que deciden qué hacer con los morenistas y sus relaciones con el crimen organizado, han comenzado un proceso contra la gobernadora de Chihuahua. Con la diferencia de que todo lo que sucede con la chihuahuense lo sabe la población: la acusación, el citatorio, las fecha del citatorio, el recibimiento de éste, quiénes lo entregaron y quiénes lo recibieron. Todo. En el caso de Rocha Moya e Inzunza no sabemos nada. Ellos dijeron que fueron a la FGR, pero nadie vio nada, todo lo hacen a escondidas.
Al igual que en su informe del día de ayer, parece que la Presidenta ha escogido el combate al crimen como eje discursivo para compararse con los gobiernos pasados y marcar una diferencia con Estados Unidos. Su problema no es de discurso, sino de realidad, pues los señalados son de su partido y parece que vienen varios nombres más de esos que la Presidenta les dice “compañeros de lucha”.
El fin de semana, en Chihuahua, los panistas armaron un evento de apoyo a Maru Campos. Lo que quedó claro es que el panismo ya tiene un grito en la calle y se está organizando para dar la batalla en un campo de acción que tendrá que ver con el combate al crimen organizado. En ese evento estuvieron juntos Felipe Calderón y Vicente Fox, algo que no sucedía desde hace años. Los expresidentes panistas se mostraron felices de estar arengando a la gente nuevamente, los panistas muy contentos de tener sus líderes de nivel nacional juntos, y todo gracias a doña Claudia. Nadie sabe para quién trabaja.
POR JUAN IGNACIO ZAVALA
@juanizavala
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Incongruencias
Opinión de Raymundo Riva Palacio
¿Cómo funciona la mente de la presidenta Claudia Sheinbaum? Uno de sus atributos ha sido su formación de científica que utiliza el método científico para generar conocimiento, mediante el análisis de datos basados en evidencias y formular soluciones a los problemas. Sin embargo, después de dos años en el poder, puso seis metros bajo tierra a la cientificidad. Como vieron el domingo, el pragmatismo tecnocrático que mostró en el arranque de su sexenio, lo cambió por la ideología. Su sesgo incubado la sacó del clóset y redefinió su gobierno, la relación con Estados Unidos y, de seguir lo que trazó, la historia mexicana.
Sepultada la cabeza fría y finalmente expuesta su sangre caliente, la presidenta, tardó menos de 24 horas en mostrar la incongruencia intelectual del momento cúspide de su discurso para conmemorar su triunfo electoral hace dos años, la denuncia del intervencionismo de Estados Unidos en la política interna de México y en las elecciones intermedias del próximo año. Lo hizo hablando ayer de Colombia, al sumarse a la posición del presidente Gustavo Petro, y señalar posible fraude en las elecciones presidenciales en ese país. ¿Por qué tenía que meterse?
No hay ninguna diferencia entre lo que denunció del gobierno de Donald Trump y lo que declaró sobre las elecciones en Colombia. Fue tan injerencista como Trump, mostrando la debilidad de su argumento y la forma sesgada y maniquea cómo ve la intromisión en los asuntos internos de otros países: si es para apoyar a gobiernos con quienes tiene identificación ideológica y política, o cuestionar a gobiernos que piensan diferente al suyo, no hay intervencionismo. Todo lo demás, sí. Su mente funciona con parcialidad de variables, donde excluye todas aquellas que son relevantes, pero no se ajustan a su pensamiento.
Esta contradicción es lo que funcionarios estadounidenses califican como una hipocresía. Ella, quizás, ni siquiera lo puede ver. En Barcelona, donde acudió a un encuentro de líderes convocados por el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se tomó una fotografía con un letrero donde pedía “justicia” para Cristina Fernández, la expresidenta argentina que está en prisión domiciliaria por un fraude de más de 500 millones de dólares. Sheinbaum ignoró, o no cree, que Fernández fue estuvo involucrada en un escandaloso caso de corrupción institucional y que pasó por la justicia argentina.
No ha cuidado tampoco su inclinación y pleno respaldo por el expresidente de Perú, Pedro Castillo -incluso recibió en Palacio Nacional a su abogado-, que fue condenado a 15 años de prisión por el delito de conspiración para una rebelión, tras un fallido autogolpe en 2022. La presidenta ha dicho que es una “injusticia” porque fue él quien cayó por un golpe de Estado y es víctima de persecución política. La justicia peruana tiene otros datos.
Con Ecuador mantiene un diferendo heredado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que le dio asilo al exvicepresidente Jorge Glas en 2023, pese a haber sido condenado por corrupción y estar sujeto a proceso por otros delitos. En reacción a ello, el presidente Daniel Noboa autorizó el asalto a la Embajada de México en Quito, violando tratados internacionales. Sheinbaum no ha resuelto el conflicto diplomático, y ha asegurado que no restablecerá las relaciones mientras Noboa siga siendo presidente.
Sheinbaum ha sido declarada persona non-grata en esos países, una categoría que solo comparte con dos expresidentes mexicanos, Vicente Fox y Felipe Calderón, que recibieron el mismo tratamiento por el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por criticar el estado de la democracia en ese país. La presidenta, por el contrario, buscó coordinar acciones latinoamericanas para defender a Maduro cuando Estados Unidos intervino Venezuela para extraerlo y llevarlo ante los tribunales en Brooklyn, acusado de narcotráfico.
La presidenta, como antes lo hizo López Obrador, nunca se pronunció contra la falta de libertades en Cuba, Nicaragua y la Venezuela chavista, cuyos regímenes dictatoriales apoyó sin matices. Ella es parte de un movimiento que lleva ocho años en Palacio Nacional, que abiertamente intervino en las elecciones en Estados Unidos, cuando López Obrador pidió votar contra los republicanos, enviando recursos disfrazados de presupuesto para los consulados para hacer activismo político.
En su decantamiento por Petro e intervencionismo en los asuntos internos de Colombia, la presidenta dijo que previamente a las elecciones de este domingo había habido una ofensiva mediática y campañas de desinformación impulsadas por una red internacional, que fue una de sus denuncias el domingo, como parte de una conspiración de la ultraderecha internacional y de Estados Unidos.
Pero no impidió, sino al contrario, permitió que su coordinador de asesores, Jesús Ramírez Cuevas, el jefe de la propaganda obradorista e ideólogo de la polarización, financiara un canal dirigido por el español Pablo Iglesias -que es asesor de Sheinbaum-, por donde entró la maquinaria de propaganda del Kremlin, que se ha documentado generó por años campañas de desinformación a través de noticias falsas para incidir en procesos electorales en Estados Unidos y provocar desestabilización.
La posición binaria de Sheinbaum sobre el injerencismo y el intervencionismo es muy propio de la cultura del obradorismo, al igual que la discrecionalidad con la que aplican la Doctrina Estrada, siempre a flor de boca de la presidenta, pero que se aplica acorde de sus filias y fobias ideológicas. Esta dualidad intelectual y política la quita espacios de maniobra frente a Estados Unidos y anula sus demandas de no intervencionismo. Para poder mantener esa posición con eficacia, requiere de tener una autoridad política y diplomática, además de moral. Si no la tiene, ¿cómo puede esperar que la tomen en serio cuando aplica en otros lo que no quiere que le hagan a ella?
Funcionar bajo un pensamiento con parcialidad de variables, lleva en política a diagnósticos equivocados y conclusiones fallidas. Le ha quitado coherencia diplomática a su discurso -perdiendo autoridad en el mundo, cuando alguna vez fue respetado por la consistencia de sus principios-, y potencia argumentativa. La presidenta sigue perdiendo credibilidad y no lo ve de esa manera, lo que explica su posición intervencionista en Colombia.
No puede esgrimir neutralidad y tener la fuerza para denunciar el intervencionismo de Washington, porque su palabra ha perdido credibilidad frente a Estados Unidos. Al perder consistencia con su doble rasero de la autodeterminación, quedó expuesta por la mezcla de soberanía con protección política de criminales que hizo en su discurso, en momento donde su endurecimiento también existe del otro lado del Río Bravo.
rrivapalacio2024@gmail.com
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