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China-EU: cuando la guerra comercial deja de ser solo comercial
Opinión de Mauricio Meschoulam | El Universal |
Hace unos días, un colega preguntaba si una guerra comercial como la que estamos viviendo podía incrementar el riesgo de conflictos armados. En ese momento me apresuré a responder que sí existen casos históricos para respaldar esa posibilidad, pero que no estamos aún en ese punto. Aunque los conflictos entre Estados-Nación han aumentado en la última década, los conflictos entre superpotencias (como China-EU) siguen siendo considerados como riesgos limitados por ahora. Lo que hace la guerra comercial es añadir una gota al vaso. Aunque pasados 10 días de esa conversación sigo pensando de forma similar, también he repensado parcialmente esa respuesta, especialmente tras observar la espiral ascendente, así como la intensidad y agresividad que la confrontación EU-China está adquiriendo en estos días. Todo ello parece exhibir una dinámica con vida propia que, de seguir escalando, podría salirse de las manos de todas las partes. En el texto de hoy explico por qué.
Primero, como ya lo escribí hace poco, lo que estamos viendo en estos momentos entre EU y China se puede entender mejor a través de la teoría de la guerra y la racionalidad bélica, que a través de otros instrumentos explicativos que se limitan al comercio o la economía. Las conductas y dinámicas que estamos observando, tienen que ver con la aplicación de la fuerza, mediante la implementación de tácticas ideadas para exhibir que las partes están dispuestas a seguir aplicando esa fuerza a pesar de los costos que ello conlleve para sus propios países. Ninguno de los dos países, hasta este momento, parece dispuesto a ceder. Algo que en el argot de teoría de juegos se conoce como un “juego de gallina”. Ambos actores saben que el continuar la confrontación resultaría catastrófico, pero ninguno de esos dos actores está dispuesto a conceder dado que ello le humillaría o desprestigiaría. Es decir, tal como ocurre en un conflicto armado, estamos ante una competencia de voluntades y de nervios que activan una lógica de acción-reacción y, por tanto, una espiral ascendente de violencia (entendida la violencia como una forma de interacción humana caracterizada por la agresión, la cual produce daños materiales, psicológicos, simbólicos o estructurales). Las espirales ascendentes frecuentemente adquieren una especie de vida propia y pueden salirse de las manos de los individuos que las activaron.
Segundo, la rivalidad China-EU va mucho más allá de lo comercial. Estamos hablando de la confrontación creciente entre un poder existente y un poder en ascenso, lo que se conoce como la trampa de Tucídides. Sin embargo, no se trata solo del ascenso material del poder emergente, sino el sentimiento de amenaza percibida dentro de Washington. Para entender esto último, nada mejor que el discurso que pronunció en 2018 el entonces vicepresidente de EU, Mike Pence, en el Instituto Hudson.
Algunos de los aspectos centrales de ese discurso fueron: (1) La concepción de que China está empleando un esfuerzo dirigido desde el gobierno que involucra a toda la administración pública, agencias y ministerios, para conseguir sus intereses de influencia global y específicamente profundizar su influencia en los EU. Esta serie de acciones conducidas desde el Estado, incluye instrumentos políticos, económicos y militares, además de propaganda y una guerra informativa; (b) La concepción de que este esfuerzo proactivo por parte de Beijing para ejercer influencia e interferir en la política interna estadounidense está siendo desplegado como nunca antes en el pasado y de manera cada vez más clara; (c) La concepción de que la búsqueda de influencia china no se limita a su propia región— Asia—sino que pretende expandirse hacia otros continentes; (d) Una visión negativa del déficit comercial de EU a favor de China, así como de iniciativas económicas como el programa Made In China 2025, y de infraestructura global como la Iniciativa Franja y Ruta (BRI); (e) La concepción de que China utiliza el endeudamiento de otros países, el comercio, la inversión y los lazos económicos que tiene para avanzar sus propios intereses, lo que incluye el robo de tecnología, investigación, desarrollo e innovación o la presión en contra de diversos gobiernos, incluidos algunos latinoamericanos, para alinearse con la visión geopolítica y estratégica de Beijing; (e) La idea del riesgo que representa el que China esté aumentando su gasto militar como lo ha hecho en los últimos años, así como el expansionismo en sus mares colindantes; (f) Concretamente, la acusación directa de que Beijing impide las operaciones de “libertad de navegación” y “acosa” a los navíos estadounidenses en “aguas internacionales”; (g) La concepción de China como un estado autoritario, espía, violatorio de los derechos humanos, opresor de las minorías y de su propio pueblo, y (h) De todo lo anterior se sigue la necesidad que tiene Washington de tomar pasos firmes para enfrentar cada una de esas estrategias de Beijing.
Esta percepción, que podríamos considerar ha permeado en distintos grados la mayor parte de los círculos políticos en EU, ha derivado en un consenso bipartidista acerca de que China debe ser contenida (aunque hay muchos matices en las tácticas a ser implementadas). El resultado ha sido no solo una rivalidad sino una confrontación abierta que incluye pero que no se limita a lo comercial. Por ejemplo, la competencia de ambas potencias por espacios de influencia en el mundo, la expansión china en sus mares colindantes y la decisión de Washington de contener esa expansión, además de la ciberguerra y guerra informativa que existe entre ambas potencias. Adicionalmente, desde hace muchos años, las dos superpotencias se encuentran en una carrera tecnológica y armamentista. De hecho, la evaluación que hizo el Pentágono desde 2017, fue que Washington estuvo demasiado tiempo distraída combatiendo al terrorismo (principalmente Al Qaeda e ISIS) y que de no cambiar el curso, Rusia y China bien podrían aventajar a EU en la carrera que señalo. Esto se ha traducido, además de la guerra comercial, en una guerra tecnológica entre ambas potencias.
En ese entorno podemos entender mejor los casos de Hong Kong y Taiwán. Para Beijing, el modelo de Hong Kong—Un País, Dos Sistemas—era una eventual posible solución que podría ser negociada para Taiwán. Sin embargo, a raíz de los movimientos de protestas masivas de Hong Kong, especialmente el de 2019, y las demandas prodemocracia que Beijing percibía como altamente influenciadas por Occidente, Xi Jinping llegó a la conclusión de que Beijing necesitaba repensar toda la estrategia. China aprobó una nueva ley de seguridad para Hong Kong e implementó una serie de medidas que fueron paulatinamente eliminando las posibilidades democráticas para el territorio. Era plena pandemia y Washington y el mundo estaban atendiendo otro tipo de prioridades, pero con ello, China mostró con claridad su mensaje.
El tema de Taiwán es incluso más sensible para China. Para Beijing, no se trata únicamente de una “isla” que “busca independizarse”. Por razones históricas, se trata del conflicto acerca de quién es realmente el legítimo representante de China. Por tanto, cualquier cuestionamiento de Washington a su propia postura oficial que consiste en la política de “Una sola China (con capital en Beijing)”, como sucede con las visitas de funcionarios estadounidenses a Taiwán, por no hablar del armamento y entrenamiento de EU al ejército taiwanés, se transforma en un tema inmediato de choque, de hecho, el más sensible de todos entre Washington y Beijing.
Así que considerando todo lo anterior, retomo el punto con el que inicié:
Si la espiral entre EU y China sigue escalando estamos frente a varias posibilidades. Dentro de ellas, existe un escenario en el que China podría sentirse altamente vulnerada por los efectos catastróficos que la guerra comercial podría tener para su economía, pero especialmente podría sentir que las opciones políticas para negociar con Washington se han agotado. En este escenario, China podría incrementar sus acciones expansivas en sus mares colindantes, probando la disposición de Trump a realmente respaldar a aliados con los que tiene pactos militares como Filipinas. Pero, sobre todo, Beijing podría ir paulatinamente incrementando los ejercicios militares—que ya se encuentran en niveles elevados—alrededor de Taiwán, así como sus amagues de bloquear a la isla. En otras palabras, sí hay escenarios plausibles consistentes en que, a partir de los efectos de la guerra comercial, asumiendo que no se llegue a algún acuerdo para detenerla, China incremente el tipo de acciones que tradicionalmente activan en Washington la decisión de contenerla.
La pregunta en estos tiempos sería si Trump tiene la voluntad y disposición de demostrar que EU respondería con determinación ante ese tipo de acciones por parte de Beijing. Sobre todo, considerando que justo el segundo día de ejercicios militares de China en la zona de Taiwán, Trump estaba imponiendo 32% de aranceles precisamente en contra de Taipéi (así como más del 20% en contra de otros aliados de la región como Japón). Si bien una parte de esos aranceles ha sido suspendida por 90 días, lo que ha quedado en esa zona del mundo es un fuerte sentimiento de incertidumbre y desconfianza hacia Trump.
Esa incertidumbre y desconfianza entre los aliados de EU, sumada a la espiral ascendente que se ha activado entre Washington y Beijing, son incentivos perfectos para que China siga adelante con acciones que rebasan el ámbito comercial, y que demuestran su disposición a usar su fuerza militar en su región.
Esa combinación de factores, es la que incrementa el riesgo de incidentes militares o choques limitados, especialmente si en Washington se toma la decisión de demostrar a China que la máxima superpotencia del mundo, sigue considerando Asia Pacífico como una región prioritaria en lo militar, y sigue determinada a contener la expansión china en esa y otras zonas del mundo.
Para ser claros y repitiendo lo que dije al inicio, las probabilidades de un conflicto armado mayor entre superpotencias nucleares siguen siendo enormemente bajas dados los impensables costos que esas superpotencias tendrían que pagar en caso de desatarse una guerra entre ellas, lo que, en un escenario catastrófico, podría incluir su propia destrucción. Sin embargo, la gota que la guerra comercial está añadiendo al vaso parece ser de una mayor magnitud de lo que inicialmente pensamos, por lo que detener la espiral y la lógica automática de acción-reacción, se vuelve una necesidad que rebasa con mucho al ámbito comercial.
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LAS COSAS QUE NO ENTIENDO
YANGA FOCO ROJO en inseguridad. Y no es para menos, pues en días recientes un abogado ampliamente conocido y estimado entre la comunidad yanguense fue privado de la vida por personas desconocidas sin que, como es costumbre, la Policía Municipal pudiera siquiera darse una idea de quien o quienes cometieron el crimen. No es para menos, teniendo como jefe máximo a un Johnny Bravo región cuatro, pues a medio año de gobierno, Rafael Aguilar Martínez, está más interesado en que luzca bien el fleco de su cabello, que, en gobernar a su municipio, donde los habitantes se preguntan que, va a hacer ahora el alcalde tras está lamentable perdida. Por lo menos en lo inmediato, todo parece indicar que mantenerse indiferente, pues es bien conocida su costumbre de no asistir a las mesas de seguridad en donde se definen líneas de acción para precisamente, reforzar la vigilancia en los municipios. Lo que sí es un hecho, es que subirse al ladrillo de la presidencia municipal al parecer ya lo mareó, pues antes atendía a todo mundo y ahora, ni de su carro se quiere bajar para saludar a quienes le brindaron su apoyo en campaña o se han acercado para intentar apoyarlo. En Yanga es evidente que ni siquiera hacen falta detractores externos, pues Rafael tiene al enemigo en casa, donde cada equipo avanza en direcciones separadas mientras don Rafa Bravo, se la lleva tranquilo y como dicen los Wapayasos: relajado relajado relajado.
LE QUEDÓ GRANDE el cargo a Angélica Peña Martínez, que, en menos de un año, ya convirtió a Cuitláhuac en cueva de ladrones. En poco más de 5 meses, los robos y ejecuciones incrementaron de manera alarmante y no bastando con eso, las alarmas se encendieron al ser detenido el comandante de la Policía Municipal y cinco de sus elementos, a quienes se acusa del delito de desaparición. A la par, la Fiscalía General de la República les sumó cargos por secuestro y tortura. Así como usted lee, los encargados de garantizar la seguridad de los habitantes, eran los mismos que los desaparecen. Y es que no es lo mismo hacer una aparición fugaz en eventos públicos, tomarse la foto y salir corriendo, o alzar la mano para votar una reforma importante a distancia mientras se encuentra en una fiesta, a gobernar uno de los municipios donde la inseguridad se vive a diario.
BACHES, DE ZENTLA AL MUNDO y es que, ante el anuncio de que se grabarán varias escenas de la película “La Mansión” en este municipio, a la alcaldesa, Miriam Lopez Cid le entró la desesperación y ahora sí, mandó a bachear la carretera que conduce a Corazón de Jesús Piña, donde se filmará la cinta. La falta de tacto y nula capacidad de dialogo, que caracterizan a su administración, género malestar entre los habitantes de la zona, quienes afirman que ni siquiera se les consultó sobre el cierre de la carretera que los afectará durante una semana. Y es que, mientras en Huatusco la gente está emocionada y busca acercarse a los sets de grabación, además que se sienten orgullosos porque las calles de la ciudad quedarán inmortalizadas en una película, en Zentla, los baches serán la carta de presentación del municipio. Mientras tanto, quienes deseen entrar o salir de la zona, tendrán que esperar varias horas para poder pasar, ya que todo parece indicar que la administración municipal no tomó previsiones de rutas alternas o bueno, algo para no perjudicar a la ciudadanía, quien por cierto, se sigue preguntando en donde está la señora presidenta, a quien ahora solo pueden ver en fotografía, porque disponible, ya no está para nadie. Por ahora es todo, hasta la próxima.
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El turno de Adán Augusto
Opinión de Raymundo Riva Palacios | El Financiero |
La visa del senador Adán Augusto López Hernández, una de las personas más cercanas al expresidente Andrés Manuel López Obrador, ha sido revocada como parte de la profundización de la investigación en Estados Unidos por sus presuntos lazos con el crimen organizado.
Las malas noticias continúan llegando al gobierno de México. La última fue la confirmación de que la visa del senador Adán Augusto López Hernández, una de las personas más cercanas al expresidente Andrés Manuel López Obrador, ha sido revocada como parte de la profundización de la investigación en Estados Unidos por sus presuntos lazos con el crimen organizado. No hay detalles sobre la investigación en su contra, pero la pista que se le sigue desde el año pasado es conocida por el gobierno.
El interés en el senador se descubrió aquí en septiembre, cuando, tras el encuentro del secretario de Estado, Marco Rubio, con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, le entregaron al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, fichas de López Hernández sobre su involucramiento en el contrabando de combustible desde el sur del país, distinto al que manejaba el empresario Sergio Carmona en Tamaulipas y el norte del país, con el cual financió ocho campañas para gobernador en 2021 (https://shorturl.at/kX61R).
La información que recibió García Harfuch fue la razón de la insistencia de la presidenta para que aceptara una embajada, que López Hernández se negó siquiera a considerar. Respaldado por López Obrador, se mantuvo al frente de la coordinación de Morena en el Senado, hasta que finalmente renunció a ella en febrero. López Hernández, sin embargo, no fue sujeto de ninguna investigación en México, que es lo que sugería Rubio que se llevara a cabo, en buena parte porque esta carpeta habría tocado a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente, sobre el cual existen evidencias en los dos países de su presunto involucramiento en el huachicol fiscal.
Las autoridades estadounidenses han cuestionado, en sus conversaciones con las mexicanas, la debilidad de las acciones contra Hernán Bermúdez Requena, a quien López Hernández nombró secretario de Seguridad cuando fue gobernador de Tabasco, desde donde fundó la organización criminal La Barredora, que era el brazo armado del Cártel Jalisco Nueva Generación en el sur del país. Esa organización se extendió a la frontera con Guatemala con el respaldo del exgobernador de Chiapas y cuñado del senador, Rutilio Escandón, actual cónsul en Miami, sobre el cual ya se abrió una investigación paralela.
La confirmación del Departamento de Estado al gobierno mexicano de la cancelación de la visa del senador levantó las alertas en Palacio Nacional ante la posibilidad de que siga una acción en contra de López Beltrán, o de alguno de los otros dos hijos del primer matrimonio del expresidente, por lo que la cancillería está monitoreando cualquier acción en Washington en contra de la familia del expresidente. Los hijos de López Obrador, en especial Andrés, tiene una cercana relación con el senador, presuntamente en el contrabando de combustible.
El gobierno estadounidense le confirmó al mexicano que las visas de los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal, fueron revocadas. Los dos han negado que la información sobre sus visas que dio a conocer el diario Los Angeles Times fuera cierta. La realidad, de acuerdo con la reciente información entregada al gobierno mexicano, es que, junto a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, ya son tres los mandatarios en activo contra quienes Estados Unidos está actuando, producto de sus investigaciones sobre las presuntas actividades criminales.
La información que se ha enviado desde Washington, por lo que ha trascendido, no se detendrá en esos gobernadores. Sin que se hayan dado a conocer los nombres de quienes están siendo investigados por sus vínculos con el crimen organizado, incluye a otro número no precisado de gobernadores, diputados, senadores y funcionarios de alto nivel de Morena; y aunque predominan los militantes de ese partido, también hay investigaciones contra funcionarios estatales y locales de otros institutos.
La información de la cancelación de la visa de López Hernández coincidió con una serie de acciones en el Capitolio para fortalecer la lucha contra el huachicol fiscal y ubicar su combate como un asunto de seguridad nacional. El 14 de mayo, el senador republicano, John Cornyn, miembro del Comité de Inteligencia y de Justicia, y la senadora demócrata Jacky Rosen, miembro del Comité de la Fuerzas Armadas y de Relaciones Exteriores, introdujeron una iniciativa de ley para reforzar el papel directo del Departamento de Guerra en el combate al huachicol y colocarlo como un tema de seguridad nacional (https://shorturl.at/AP7yN). La iniciativa se encuentra bajo consideración del Senado.
No es el único presunto crimen por el que lo están investigando. Los servicios de inteligencia estadounidenses han detectado que buscó introducir ganado, aparentemente de Nicaragua, que en realidad provenía de Venezuela, y que creó una red criminal que atraviesa Chihuahua, un estado que tendrá elecciones para gobernador el próximo año, donde respalda con apoyo político y sus financieros, a la senadora Andrea Chávez. La información que se tiene de él, que no está judicializada, menciona lavado de dinero a través de factureras y de empresas que están a nombre de prestanombres vinculados también a Andy, como llaman al segundo hijo de López Obrador.
El senador ha sido discreto, pero eficaz. Su principal financiero, Fernando Padilla, que inyectó dinero en la precampaña de la senadora Chávez y se ha convertido en el principal fondeador de recursos de Iván Silva, que dirige la empresa consultora Heurística y que es el principal estratega electoral de la presidenta. La relación entre Sheinbaum y López Hernández no es buena, y, al igual que el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, fue invitado a no asistir al discurso de la presidenta hace dos domingos para celebrar dos años de su victoria en las urnas.
Las investigaciones contra el senador y los tres gobernadores, de acuerdo con la información que se hizo llegar al gobierno mexicano, ha provocado que algunas cuentas de ellos en Estados Unidos ya hayan sido congeladas, y que varias de sus propiedades, estén en proceso de ser embargadas. No se reveló quiénes de los cuatro son los que no pueden utilizar el dinero que tengan en cuentas en aquel país, ni sobre el detalle de las propiedades que asegurarán las autoridades estadounidenses.
López Hernández es uno de los políticos de mayor interés para Estados Unidos, por su presunto papel de haber abierto la puerta de la frontera sur a grupos político-criminales de otros países y por la supuesta red que tejió con el crimen organizado en México.
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Morena no es México, no se engañen
Opinión de Jorge Romero Herrera
El pasado fin de semana, fuimos testigos de dos eventos que mostraron fielmente lo que ya había descrito en pasadas colaboraciones: en México no estamos hablando ya únicamente de una diferencia partidista. Estamos hablando de dos visiones completamente distintas de país.
Por un lado, un oficialismo desesperado encabezado por la propia presidenta de la República que defiende, protege y blinda a sus personajes acusados de involucrarse con bandas de criminales -a costa de poner en riesgo al país-, y del otro lado, quienes siguen creyendo en la libertad, en la legalidad y en la necesidad de construir un México donde el Estado no se arrodille frente al crimen organizado y el combatirlo no genere la persecución política y el descrédito.
Lo vivido este sábado en Chihuahua nos llena de orgullo y de esperanza. Fue una demostración contundente de que no podemos rendirnos. Se sintió en el ambiente. Se vibró en cada mensaje. Se reflejó en la presencia de miles de chihuahuenses que salieron a defender a una gobernadora que no se ha escondido ni un instante y que ha enfrentado cada ataque con determinación y carácter. Chihuahua habló fuerte y claro. No fue una movilización impulsada por el miedo. Fue una movilización impulsada por la convicción de que cuando se comete una injusticia, la ciudadanía tiene el derecho y la obligación de levantar la voz.
En Acción Nacional estamos con Maru. Lo estamos porque creemos en ella, porque conocemos su trayectoria, porque sabemos de los resultados que ha entregado a las familias chihuahuenses y porque reconocemos, como millones de mexicanas y mexicanos, que lo que hoy enfrenta tiene todos los elementos de una persecución política. Ella tiene el respaldo de su estado, de su partido y de millones de mexicanas y mexicanos en todo el país que observan con preocupación cómo las instituciones del Estado comienzan a utilizarse con criterios políticos y no jurídicos porque ese es el fondo del problema.
Mientras una gobernadora de oposición es sometida a una presión permanente por haber enfrentado al crimen organizado y por haber cumplido con su deber, vemos cómo personajes cercanos al oficialismo reciben protección, silencio o explicaciones que buscan justificar lo injustificable, por eso resulta tan revelador lo ocurrido con el intento de juicio político promovido contra Maru Campos.
Hicieron anuncios, convocaron conferencias, generaron titulares y pretendieron construir una narrativa de culpabilidad anticipada. Sin embargo, cuando llegó el momento de sostener jurídicamente sus acusaciones, ni siquiera fueron capaces de ratificar la solicitud dentro del plazo legal establecido.
La propia presidenta de la Cámara de Diputados, la diputada Kenia López Rabadán, confirmó que el plazo venció y que los promoventes no acudieron a ratificar su petición. Así terminó un episodio que demuestra que muchas veces el objetivo no es encontrar justicia, sino fabricar escándalos, crear cortinas de humo.
Por eso, a lo largo del encuentro, una consigna fue cobrando fuerza hasta convertirse en la voz de miles de personas: Yo con Maru. No es solamente un lema. Es una definición. Es una manera de decir que estamos del lado de quien enfrenta al crimen y no del lado de quien lo tolera y hay una imagen que retrata perfectamente el momento que vive el país. Por eso miles de panistas en todo México nos hemos puesto con orgullo la camiseta de “Yo con Maru”. Lo hicimos en Chihuahua. Lo hicieron nuestras senadoras y senadores. Lo han hecho dirigentes, legisladores y ciudadanos. En contraste, no hemos visto a un solo morenista ponerse una camiseta que diga “Yo con Rocha”. Ni uno solo, esa diferencia no es casualidad. Cuando hay convicción. Cuando existe certeza moral. Por eso unos salen a defender con orgullo y otros prefieren guardar silencio, por eso unos dan la cara y otros se esconden detrás de comunicados. Preocupa que, frente a los escándalos que involucran a figuras relevantes de Morena en distintos puntos del país, la respuesta del gobierno siga siendo la misma: envolver cualquier cuestionamiento legítimo en una narrativa de confrontación entre patriotas y “traidores” que solo existen en su imaginario. En lugar de aclarar dudas, investigar responsabilidades o rendir cuentas, se recurre al discurso de la soberanía, la defensa de la patria y la transformación como un escudo político para descalificar a quienes exigen explicaciones. Que les quede muy claro: nadie está en contra de México ni del amor a nuestra patria. Nadie está atacando a México. Morena no es México. Es preocupante utilizar esos sentimientos compartidos por millones de mexicanas y mexicanos para desviar la atención de problemas concretos. La defensa de la soberanía nacional no puede convertirse en una excusa para evitar la rendición de cuentas, ni el respaldo popular puede sustituir la obligación constitucional de transparentar decisiones y esclarecer conductas indebidas de servidores públicos o dirigentes partidistas. No vamos a aceptar que se persiga a quienes combaten al crimen mientras se protege a quienes están rodeados de cuestionamientos. No podemos aceptar que existan gobernadores de primera y gobernadores de segunda dependiendo del color de su partido. En Acción Nacional no tenemos dudas sobre de qué lado estamos. Frente a los intentos de intimidación y al uso faccioso de las instituciones, estaremos junto a Maru Campos porque sabemos que esta causa trasciende a una persona o a un gobierno. Lo que está en juego es algo mucho más importante: el derecho de millones de mexicanas y mexicanos a vivir en un país donde la ley se apliquen con imparcialidad y donde pensar distinto no sea motivo de persecución. Por eso, desde Chihuahua se envía hoy un mensaje que debe escucharse en todo México: no van a dividirnos, no van a doblegarnos y no van a lograr que guardemos silencio frente a una injusticia. Mientras desde el oficialismo el mensaje es de desesperación, impunidad y contubernio. POR JORGE ROMERO HERRERA PRESIDENTE DEL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL
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