Columnas
Adán Augusto López Hernández: el costo del poder y la corrupción
¿Se siente usted un cadáver político? Le preguntó una reportera en una reciente conferencia de prensa al senador Adán Augusto López Hernández.
“Mejor deje que me ría un ratito, ¿no?”, respondió el exsecretario de Gobernación, quien en el primer año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido un operador parlamentario estratégico para la 4T, aunque asediado por controversias financieras y judiciales.
El primer año de Adán Augusto en la era Sheinbaum ha estado marcado por la tensión inherente a su doble naturaleza: es un activo político indispensable para el oficialismo en el Senado, pero un pasivo mediático y ético por las sospechas que arrastra. Para algunos analistas, un lastre.
Para algunos analistas, de ser el poderoso “hermano de Andrés Manuel López Obrador”, se ha convertido en uno de los principales lastres de Morena y del gobierno de Sheinbaum.
“La revisión de un año de las ‘corcholatas’ está a la vista… Adán Augusto, defenestrado, sin prestigio, metido en un conflicto en el que cada vez que habla se hunde más y que no le podrá dar cuando menos imagen pública”, señaló el periodista y analista político Carlos Ramírez.
Operador
Su productividad en esta Legislatura no se ha medido por la cantidad de iniciativas propias, sino por su capacidad para conformar la mayoría calificada en el Senado para sacar adelante la agenda presidencial.
Fue pieza clave para que la coalición mayoritaria consiguiera los votos necesarios para sacar adelante la reforma al Poder Judicial en el Senado, para lo cual se requería mayoría calificada. Morena y sus aliados necesitaban conseguir unos votos.
Cuando Morena, junto con sus aliados, logró reunir los 86 votos necesarios en el Senado para aprobar la Reforma Judicial en septiembre de 2024, ese triunfo no fue producto del azar ni solo de disciplina partidaria: fue el resultado de una operación política estratégica que tuvo como figura central al senador Adán Augusto López Hernández.
Su continuidad, ratificada tácitamente por la Presidenta, subraya una realidad: en la nueva etapa de la 4T, la habilidad para operar en el Congreso sigue siendo más valorada que la ausencia total de señalamientos. Adán Augusto López ha logrado mantener su posición, pero su poder ahora se ejerce bajo un escrutinio más agudo.
El escrutinio patrimonial
Tras concluir el proceso interno de 2023, Adán Augusto López asumió un rol esencial para la estabilidad de la 4T en el Poder Legislativo: coordinador del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado desde el 1 de septiembre de 2024.
Su tarea, más que la generación de iniciativas, ha sido articulación de la mayoría calificada requerida para aprobar las reformas constitucionales prioritarias de la agenda presidencial. Es, en esencia, el escudero legislativo de Sheinbaum.
No obstante, esta posición de poder ha coincidido con la intensificación del escrutinio sobre su patrimonio. Investigaciones periodísticas recientes han revelado que el senador recibió ingresos por aproximadamente 79 millones de pesos entre 2023 y 2024, provenientes de empresas privadas y actividades notariales.
Aunque López Hernández ha negado cualquier ilegalidad y ha asegurado que el dinero es producto de su trabajo y de una herencia familiar, el volumen y la opacidad inicial de estas transacciones lo han colocado bajo una luz incómoda.
“Soy el notario público de mayor éxito en la historia de Tabasco, sin agraviar a mis demás compañeros notarios”, dijo en su defensa.
La Barredora
A la polémica fiscal se suma el factor Tabasco, el estado que López Hernández gobernó. La detención de su exsecretario de Seguridad Pública, Hernán Bermúdez Requena, “El Comandante H”, supuesto líder del grupo criminal La Barredora, por presuntos vínculos con el crimen organizado.
El caso no solo expuso un punto débil en la gestión de seguridad del exgobernador, sino que forzó a la presidenta a reiterar el compromiso de su administración con la no impunidad.
Para el analista político Mauricio Alfaro, la prioridad número uno de Claudia Sheinbaum es que el país camine, y la segunda es impedir que los tiburones de Morena se masacren así mismos.
“Claudia hace bien en no meterse tanto. Lo ideal, obviamente, es decir que Adán Augusto va a tener que enfrentar la ley, pero eso no va a pasar, porque es como dispararse en el pie”, sostuvo el politólogo del ITAM.
Al final, Claudia Sheinbaum fue impulsada por Morena y no va a tirarle tierra a su partido, apuntó Alfaro. Lo que debería hacer es dejar que toda caiga por su propio peso.
“Es decir, dejar que las suposiciones en contra de Adán Augusto prosigan, esperar que haya una agenda de investigación y que el debido proceso continúe”, señaló.
“Y que esa figura ambiciosa y que representan un lastre para el partido vayan cavando su propia tumba, porque si Claudia se mete y entonces empieza a atacar a Adán Augusto, atacar a Ricardo Monreal, etcétera, va a haber más ruido al interior del partido y eso puede generar una escisión”, advirtió.
Simulación
El exdirigente nacional del PAN, el senador Marko Cortés, ve en el caso solo simulación de parte de la presidenta y del régimen.
“Siguen generando una protección, una impunidad presidencial. Es claro quién es el jefe político y él mismo lo dijo en otro caso: que era inconcebible que un gobernante no supiera lo que hacía su jefe de la Policía, refiriéndose al caso de (Felipe) Calderón y (Genaro) García Luna”, expresó el legislador albiazul.
“Él lo dijo, pues hoy le aplica exactamente igual. Es inconcebible que él, siendo gobernador, no supiera lo que estaba haciendo su secretario de Seguridad Pública.”
Marko Cortés insistió en que Adán Augusto debería de ir a declarar y ser parte de toda una investigación, porque la descomposición de Tabasco se da, sostuvo, durante el gobierno de López Hernández, y hay elementos sobrados para demostrarlo.
¿Respaldo?
De acuerdo con una encuesta realizada por la empresa Polister, 41.4 por ciento de los mexicanos considera que Adán Augusto debe pedir licencia, mientras que 37.9 por ciento opina que debería apartarse temporalmente mientras se esclarecen las acusaciones en su contra.
Además, ha trascendido que varios legisladores opositores han pedido que Adán Augusto López deje la presidencia de la Junta de Coordinación Política en el Senado y que algunos de Morena reclaman que se aleje de la coordinación de su partido.
Sin embargo, la presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, reafirmó su respaldo al coordinador de Morena, Adán Augusto López Hernández, ante lo que llamó calumnias.
“Vamos a seguir avanzando en unidad desde el Senado, apoyando a nuestro coordinador de la bancada de Morena, Adán Augusto López Hernández, para continuar con el segundo piso de la Cuarta Transformación”, subrayó.
El analista político Fernando Dworak sostiene que la permanencia de Adán Augusto como coordinador de grupo parlamentario de Morena en el Senado es cada vez más costosa para su partido. «Todo escándalo o abuso de poder de un liderazgo puede dañar la cohesión especialmente en temas relevantes”, apuntó.
Sheinbaum: Adán Augusto no está contra la Presidenta
La presidenta Claudia Sheinbaum salió nuevamente en defensa del senador Adán Augusto López Hernández, coordinador de los legisladores de Morena en la Cámara alta.
En La Mañanera del Pueblo, la mandataria fue cuestionada sobre si el tabasqueño actúa de manera independiente en contra de la 4T y la Presidenta, a propósito del artículo transitorio que fue incluido durante la discusión de la Ley de Amparo sobre la retroactividad, y de otros momentos sobre iniciativas.
En su respuesta, Claudia Sheinbaum negó que Adán Augusto esté en contra de la presidenta, ni mucho menos, y argumentó que la decisión sobre la ley de Amparo fue tomada en el Senado porque, desde su perspectiva, fortalecía la norma.
“Pero no tiene que ver con el autoritarismo de un senador u otro, sino con una consideración jurídica que debía quedar en la ley”, manifestó.
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Morena no es México, no se engañen
Opinión de Jorge Romero Herrera
El pasado fin de semana, fuimos testigos de dos eventos que mostraron fielmente lo que ya había descrito en pasadas colaboraciones: en México no estamos hablando ya únicamente de una diferencia partidista. Estamos hablando de dos visiones completamente distintas de país.
Por un lado, un oficialismo desesperado encabezado por la propia presidenta de la República que defiende, protege y blinda a sus personajes acusados de involucrarse con bandas de criminales -a costa de poner en riesgo al país-, y del otro lado, quienes siguen creyendo en la libertad, en la legalidad y en la necesidad de construir un México donde el Estado no se arrodille frente al crimen organizado y el combatirlo no genere la persecución política y el descrédito.
Lo vivido este sábado en Chihuahua nos llena de orgullo y de esperanza. Fue una demostración contundente de que no podemos rendirnos. Se sintió en el ambiente. Se vibró en cada mensaje. Se reflejó en la presencia de miles de chihuahuenses que salieron a defender a una gobernadora que no se ha escondido ni un instante y que ha enfrentado cada ataque con determinación y carácter. Chihuahua habló fuerte y claro. No fue una movilización impulsada por el miedo. Fue una movilización impulsada por la convicción de que cuando se comete una injusticia, la ciudadanía tiene el derecho y la obligación de levantar la voz.
En Acción Nacional estamos con Maru. Lo estamos porque creemos en ella, porque conocemos su trayectoria, porque sabemos de los resultados que ha entregado a las familias chihuahuenses y porque reconocemos, como millones de mexicanas y mexicanos, que lo que hoy enfrenta tiene todos los elementos de una persecución política. Ella tiene el respaldo de su estado, de su partido y de millones de mexicanas y mexicanos en todo el país que observan con preocupación cómo las instituciones del Estado comienzan a utilizarse con criterios políticos y no jurídicos porque ese es el fondo del problema.
Mientras una gobernadora de oposición es sometida a una presión permanente por haber enfrentado al crimen organizado y por haber cumplido con su deber, vemos cómo personajes cercanos al oficialismo reciben protección, silencio o explicaciones que buscan justificar lo injustificable, por eso resulta tan revelador lo ocurrido con el intento de juicio político promovido contra Maru Campos.
Hicieron anuncios, convocaron conferencias, generaron titulares y pretendieron construir una narrativa de culpabilidad anticipada. Sin embargo, cuando llegó el momento de sostener jurídicamente sus acusaciones, ni siquiera fueron capaces de ratificar la solicitud dentro del plazo legal establecido.
La propia presidenta de la Cámara de Diputados, la diputada Kenia López Rabadán, confirmó que el plazo venció y que los promoventes no acudieron a ratificar su petición. Así terminó un episodio que demuestra que muchas veces el objetivo no es encontrar justicia, sino fabricar escándalos, crear cortinas de humo.
Por eso, a lo largo del encuentro, una consigna fue cobrando fuerza hasta convertirse en la voz de miles de personas: Yo con Maru. No es solamente un lema. Es una definición. Es una manera de decir que estamos del lado de quien enfrenta al crimen y no del lado de quien lo tolera y hay una imagen que retrata perfectamente el momento que vive el país. Por eso miles de panistas en todo México nos hemos puesto con orgullo la camiseta de “Yo con Maru”. Lo hicimos en Chihuahua. Lo hicieron nuestras senadoras y senadores. Lo han hecho dirigentes, legisladores y ciudadanos. En contraste, no hemos visto a un solo morenista ponerse una camiseta que diga “Yo con Rocha”. Ni uno solo, esa diferencia no es casualidad. Cuando hay convicción. Cuando existe certeza moral. Por eso unos salen a defender con orgullo y otros prefieren guardar silencio, por eso unos dan la cara y otros se esconden detrás de comunicados. Preocupa que, frente a los escándalos que involucran a figuras relevantes de Morena en distintos puntos del país, la respuesta del gobierno siga siendo la misma: envolver cualquier cuestionamiento legítimo en una narrativa de confrontación entre patriotas y “traidores” que solo existen en su imaginario. En lugar de aclarar dudas, investigar responsabilidades o rendir cuentas, se recurre al discurso de la soberanía, la defensa de la patria y la transformación como un escudo político para descalificar a quienes exigen explicaciones. Que les quede muy claro: nadie está en contra de México ni del amor a nuestra patria. Nadie está atacando a México. Morena no es México. Es preocupante utilizar esos sentimientos compartidos por millones de mexicanas y mexicanos para desviar la atención de problemas concretos. La defensa de la soberanía nacional no puede convertirse en una excusa para evitar la rendición de cuentas, ni el respaldo popular puede sustituir la obligación constitucional de transparentar decisiones y esclarecer conductas indebidas de servidores públicos o dirigentes partidistas. No vamos a aceptar que se persiga a quienes combaten al crimen mientras se protege a quienes están rodeados de cuestionamientos. No podemos aceptar que existan gobernadores de primera y gobernadores de segunda dependiendo del color de su partido. En Acción Nacional no tenemos dudas sobre de qué lado estamos. Frente a los intentos de intimidación y al uso faccioso de las instituciones, estaremos junto a Maru Campos porque sabemos que esta causa trasciende a una persona o a un gobierno. Lo que está en juego es algo mucho más importante: el derecho de millones de mexicanas y mexicanos a vivir en un país donde la ley se apliquen con imparcialidad y donde pensar distinto no sea motivo de persecución. Por eso, desde Chihuahua se envía hoy un mensaje que debe escucharse en todo México: no van a dividirnos, no van a doblegarnos y no van a lograr que guardemos silencio frente a una injusticia. Mientras desde el oficialismo el mensaje es de desesperación, impunidad y contubernio. POR JORGE ROMERO HERRERA PRESIDENTE DEL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL
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Sheinbaum relanza al PAN
Opinión de Juan Ignacio Zavala | El Heraldo de México |
Lo que el PAN rompió, lo pega Claudia. Jorge Romero, presidente del PAN, ha intentado de manera infructuosa poner a su partido en la órbita de la opinión pública. También ha hecho intentos de reconstruir las relaciones rotas hace mucho tiempo en ese partido con poco éxito. Ha intentado acercarse a los dos expresidentes salidos de ese partido y siempre ha tenido palabras amables para ellos, pero nada de un evento juntos. El PAN continuaba igual que antes: a la deriva y sin causas visibles.
Hasta que Claudia Sheinbaum decidió atacar de frente a la gobernadora panista Maru Campos. En efecto, la Presidenta y su partido emprendieron una ruda ofensiva en contra de la chihuahuense, que jamás se imaginó estar en medio de una polémica nacional y que su nombre destacara en todos los noticieros y redes sociales. El PAN entendió que era su oportunidad de oro y montó enseguida una defensa de su gobernadora y la arroparon desde un inicio. Campos se dedicó a dar entrevistas por doquier y a denunciar la persecución en su contra. Finalmente, la oposición panista tenía una causa propia y quien la representara.
Se puede decir que este “relanzamiento del PAN” corrió a cargo de Claudia Sheinbaum. Fue ella la que empezó los ataques contra Campos y, más aún, insiste en mantener los señalamientos. Ya ha sido muy comentado que la intención oficial es igualar los marcadores de la denuncia estadounidense por Rocha Moya, Inzunza y demás morenistas que son reclamados por la justicia de ese país. Por eso a sus gobernantes calificados como narcos quieren equiparar a una panista acusada de traición a la patria por transgredir la ley en la cooperación con la CIA. No es poca cosa. Y en lo que deciden qué hacer con los morenistas y sus relaciones con el crimen organizado, han comenzado un proceso contra la gobernadora de Chihuahua. Con la diferencia de que todo lo que sucede con la chihuahuense lo sabe la población: la acusación, el citatorio, las fecha del citatorio, el recibimiento de éste, quiénes lo entregaron y quiénes lo recibieron. Todo. En el caso de Rocha Moya e Inzunza no sabemos nada. Ellos dijeron que fueron a la FGR, pero nadie vio nada, todo lo hacen a escondidas.
Al igual que en su informe del día de ayer, parece que la Presidenta ha escogido el combate al crimen como eje discursivo para compararse con los gobiernos pasados y marcar una diferencia con Estados Unidos. Su problema no es de discurso, sino de realidad, pues los señalados son de su partido y parece que vienen varios nombres más de esos que la Presidenta les dice “compañeros de lucha”.
El fin de semana, en Chihuahua, los panistas armaron un evento de apoyo a Maru Campos. Lo que quedó claro es que el panismo ya tiene un grito en la calle y se está organizando para dar la batalla en un campo de acción que tendrá que ver con el combate al crimen organizado. En ese evento estuvieron juntos Felipe Calderón y Vicente Fox, algo que no sucedía desde hace años. Los expresidentes panistas se mostraron felices de estar arengando a la gente nuevamente, los panistas muy contentos de tener sus líderes de nivel nacional juntos, y todo gracias a doña Claudia. Nadie sabe para quién trabaja.
POR JUAN IGNACIO ZAVALA
@juanizavala
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Incongruencias
Opinión de Raymundo Riva Palacio
¿Cómo funciona la mente de la presidenta Claudia Sheinbaum? Uno de sus atributos ha sido su formación de científica que utiliza el método científico para generar conocimiento, mediante el análisis de datos basados en evidencias y formular soluciones a los problemas. Sin embargo, después de dos años en el poder, puso seis metros bajo tierra a la cientificidad. Como vieron el domingo, el pragmatismo tecnocrático que mostró en el arranque de su sexenio, lo cambió por la ideología. Su sesgo incubado la sacó del clóset y redefinió su gobierno, la relación con Estados Unidos y, de seguir lo que trazó, la historia mexicana.
Sepultada la cabeza fría y finalmente expuesta su sangre caliente, la presidenta, tardó menos de 24 horas en mostrar la incongruencia intelectual del momento cúspide de su discurso para conmemorar su triunfo electoral hace dos años, la denuncia del intervencionismo de Estados Unidos en la política interna de México y en las elecciones intermedias del próximo año. Lo hizo hablando ayer de Colombia, al sumarse a la posición del presidente Gustavo Petro, y señalar posible fraude en las elecciones presidenciales en ese país. ¿Por qué tenía que meterse?
No hay ninguna diferencia entre lo que denunció del gobierno de Donald Trump y lo que declaró sobre las elecciones en Colombia. Fue tan injerencista como Trump, mostrando la debilidad de su argumento y la forma sesgada y maniquea cómo ve la intromisión en los asuntos internos de otros países: si es para apoyar a gobiernos con quienes tiene identificación ideológica y política, o cuestionar a gobiernos que piensan diferente al suyo, no hay intervencionismo. Todo lo demás, sí. Su mente funciona con parcialidad de variables, donde excluye todas aquellas que son relevantes, pero no se ajustan a su pensamiento.
Esta contradicción es lo que funcionarios estadounidenses califican como una hipocresía. Ella, quizás, ni siquiera lo puede ver. En Barcelona, donde acudió a un encuentro de líderes convocados por el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se tomó una fotografía con un letrero donde pedía “justicia” para Cristina Fernández, la expresidenta argentina que está en prisión domiciliaria por un fraude de más de 500 millones de dólares. Sheinbaum ignoró, o no cree, que Fernández fue estuvo involucrada en un escandaloso caso de corrupción institucional y que pasó por la justicia argentina.
No ha cuidado tampoco su inclinación y pleno respaldo por el expresidente de Perú, Pedro Castillo -incluso recibió en Palacio Nacional a su abogado-, que fue condenado a 15 años de prisión por el delito de conspiración para una rebelión, tras un fallido autogolpe en 2022. La presidenta ha dicho que es una “injusticia” porque fue él quien cayó por un golpe de Estado y es víctima de persecución política. La justicia peruana tiene otros datos.
Con Ecuador mantiene un diferendo heredado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que le dio asilo al exvicepresidente Jorge Glas en 2023, pese a haber sido condenado por corrupción y estar sujeto a proceso por otros delitos. En reacción a ello, el presidente Daniel Noboa autorizó el asalto a la Embajada de México en Quito, violando tratados internacionales. Sheinbaum no ha resuelto el conflicto diplomático, y ha asegurado que no restablecerá las relaciones mientras Noboa siga siendo presidente.
Sheinbaum ha sido declarada persona non-grata en esos países, una categoría que solo comparte con dos expresidentes mexicanos, Vicente Fox y Felipe Calderón, que recibieron el mismo tratamiento por el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por criticar el estado de la democracia en ese país. La presidenta, por el contrario, buscó coordinar acciones latinoamericanas para defender a Maduro cuando Estados Unidos intervino Venezuela para extraerlo y llevarlo ante los tribunales en Brooklyn, acusado de narcotráfico.
La presidenta, como antes lo hizo López Obrador, nunca se pronunció contra la falta de libertades en Cuba, Nicaragua y la Venezuela chavista, cuyos regímenes dictatoriales apoyó sin matices. Ella es parte de un movimiento que lleva ocho años en Palacio Nacional, que abiertamente intervino en las elecciones en Estados Unidos, cuando López Obrador pidió votar contra los republicanos, enviando recursos disfrazados de presupuesto para los consulados para hacer activismo político.
En su decantamiento por Petro e intervencionismo en los asuntos internos de Colombia, la presidenta dijo que previamente a las elecciones de este domingo había habido una ofensiva mediática y campañas de desinformación impulsadas por una red internacional, que fue una de sus denuncias el domingo, como parte de una conspiración de la ultraderecha internacional y de Estados Unidos.
Pero no impidió, sino al contrario, permitió que su coordinador de asesores, Jesús Ramírez Cuevas, el jefe de la propaganda obradorista e ideólogo de la polarización, financiara un canal dirigido por el español Pablo Iglesias -que es asesor de Sheinbaum-, por donde entró la maquinaria de propaganda del Kremlin, que se ha documentado generó por años campañas de desinformación a través de noticias falsas para incidir en procesos electorales en Estados Unidos y provocar desestabilización.
La posición binaria de Sheinbaum sobre el injerencismo y el intervencionismo es muy propio de la cultura del obradorismo, al igual que la discrecionalidad con la que aplican la Doctrina Estrada, siempre a flor de boca de la presidenta, pero que se aplica acorde de sus filias y fobias ideológicas. Esta dualidad intelectual y política la quita espacios de maniobra frente a Estados Unidos y anula sus demandas de no intervencionismo. Para poder mantener esa posición con eficacia, requiere de tener una autoridad política y diplomática, además de moral. Si no la tiene, ¿cómo puede esperar que la tomen en serio cuando aplica en otros lo que no quiere que le hagan a ella?
Funcionar bajo un pensamiento con parcialidad de variables, lleva en política a diagnósticos equivocados y conclusiones fallidas. Le ha quitado coherencia diplomática a su discurso -perdiendo autoridad en el mundo, cuando alguna vez fue respetado por la consistencia de sus principios-, y potencia argumentativa. La presidenta sigue perdiendo credibilidad y no lo ve de esa manera, lo que explica su posición intervencionista en Colombia.
No puede esgrimir neutralidad y tener la fuerza para denunciar el intervencionismo de Washington, porque su palabra ha perdido credibilidad frente a Estados Unidos. Al perder consistencia con su doble rasero de la autodeterminación, quedó expuesta por la mezcla de soberanía con protección política de criminales que hizo en su discurso, en momento donde su endurecimiento también existe del otro lado del Río Bravo.
rrivapalacio2024@gmail.com
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