Columnas
¡Súbale, súbale! Ahí viene la ciudadanía informada
A pesar de que Ya Saben Quién en Palacio Nacional está afilando las descalificaciones, que van desde “fifís”, “fachos” y “racistas”, hasta “clasistas” y “groseros”, la ciudadanía no se deja amedrentar y se prepara para volver a hacer suyas las calles en la Ciudad de México y otras entidades del país en defensa de la democracia, el próximo 18 de febrero.
Un fuerte con botana
Pues déjenme platicarles, Ana Buhl, creadora y fundadora del colectivo Va por Todos Mx, la armó de nuevo. Sí, esta mujer, de la cual ya les había platicado en la columna del 13 de septiembre, sin ayuda de los partidos políticos u organizaciones, está organizando a centenas de ciudadanos capitalinos, quienes usualmente no participan en eventos políticos, a asistir de forma segura a la concentración en el Zócalo. Tal cual lo hizo en las movilizaciones del 13 de noviembre del 22 y del 26 de febrero del 2023.
Sí, Ana ha logrado contagiar a otros como ella, que nunca se habían involucrado en temas de política, a asistir a movilizaciones históricas, de forma segura y con sus propios recursos.
“(En 2024) está en juego la división de poderes y, sobre todo, las instituciones. Hemos visto cómo han ido desmantelando en cinco años el trabajo que nos costó a tantos mexicanos construir y en menos de cinco años los han estado destrozando”, expresó con preocupación la mercadóloga y madre de tres.

Reconoció que le encanta ver que muchos ciudadanos se encuentran “despertando”, queriendo involucrarse en temas que antes no habían tenido interés en abordar y hoy tomar las riendas del país.
Otra vez somos las mujeres
Ahora bien, déjenme comentarles que, de acuerdo con Ana, el mayor apoyo y pasión lo han mostrado -redoble de tambores y reflectores en el cielo-… sí, las mujeres, quienes han creído en su labor logística de movilidad segura a las manifestaciones, donde las banderas políticas se guardan y las voces ciudadanas son las protagonistas.

Con una sonrisa en la cara, la regiomontana de nacimiento cuenta que después del éxito creciente que ha tenido en la logística y el traslado de mujeres, hombres, jóvenes, adultos mayores y familias completas a las manifestaciones, el reto ha aumentado este año y la misma gente le ha pedido, a través de chats, página de internet y cuenta de X, que le vaya apartando sus lugares para la llamada movilización por la democracia.
“Estamos muy emocionados porque es el momento en que todos los ciudadanos tenemos que salir a la calle a decir “ya basta” a este mal gobierno, que nunca más queremos un gobierno, un partido de Estado; nunca más queremos un México sin contrapesos, que no queremos una dictadura perfecta; nunca más queremos el poder absoluto en un solo grupo político y mucho menos una mafia del poder. Tenemos, de verdad, que salir y manifestarnos. Si antes no lo habíamos hecho, ahorita vamos a decir fuerte y claro que ya basta, basta, y vamos a defender nuestra democracia y vamos a defender nuestro país”, explicó.

Otro fuerte
Pues lo que empezó hace más de un año con cuatro camiones, 150 desconocidos y la rabia de ver ensombrecido el futuro de millones de familias, hoy parece que va a romper cualquier estimación contemplada, pero con la misma determinación e indignación con la que se inició.
De hecho, Ana se puso la meta de rentar 100 unidades para transportar a los asistentes a la movilización del próximo domingo desde varios puntos en la capital del país, y no es por echarle porras, porque no las necesita, pero todo indica que su objetivo lo cumplirá.

“Me puse un objetivo de 100 camiones. El 2 de febrero se abrieron las inscripciones para el registro. Tenemos 30 rutas y ya más de 70 camiones. Estamos muy, muy, muy emocionadas de la participación ciudadana. Es muy bonito ver que la gente ya no desconfía porque, si te soy sincera, en las primeras dos marchas me tocó picar piedra”.
No hay excusas
Hasta el momento están confirmadas:
Sur: Pedregal, Estadio Azteca, Coyoacán-Centro, Tlalpuente, San Ángel, Las Águilas y Del Valle.
Poniente: Lomas de Chapultepec, Bosques de las Lomas, Santa Fe-La Mexicana, Santa Fe La Loma y La Herradura, y Cumbres de Santa Fe.

Norte: Satélite, Naucalpan, Club de Golf Hacienda, Club de Golf Bellavista, Sayavedra, Rancho San Juan, Hacienda de Vallescondido, Club de Golf Vallescondido, Prado Largo, Loma de Valle Escondido, Chiluca, Real Esmeralda y Lago Esmeralda.
“Estamos en muchísimos chats, pero lo más fácil, nos pueden buscar en la página de vaportodosmx.org, ahí viene un correo de contacto, o bien a través de todas nuestras páginas, estamos en Instagram, en X, en Facebook, en TikTok, en YouTube como Va por Todos Mx, entonces nos dará mucho gusto que se puedan sumar, y lo que necesitamos son más ciudadanos comprometidos, más ciudadanos de primer nivel que queremos un México mejor. Aún hay lugares”, explicó al hacer un llamado para que se sumen todas y todos los interesados.
Que no le digan, que no le cuenten
Eso sí, Ana subraya, remarca y aclara, para quien, a estas alturas, pueda tener alguna duda, que Va por Todos Mx no está afiliado a ningún partido político, a pesar de que se les han acercado, y se enorgullece de que los recursos con los que maneja la transportación surgen de la misma ciudadanía, con total transparencia.
“Las decisiones no las tomo yo sola, tengo todo un equipo consultivo donde vamos evaluando. Lo que sí hemos defendido y seguiremos luchando es que siga siendo 100% ciudadano, o sea, no queremos realmente que haya mano negra o que haya otros intereses”.

A raíz de su entusiasmo por el activismo ciudadano, Ana sigue uniendo a más personas en otros proyectos como Efecto Colmena, Voto Joven y Rebelión Digital, todos con su respectiva plataforma en redes sociales.
“Lo que a mí me mueve son mis hijos, porque en qué país van a vivir ellos… Me gustaría que viviéramos en un país mejor, donde las leyes se hagan valer por ciudadanos responsables que quieren a su país y que no se quieren enriquecer nada más”.
Por no dejar
A diferencia de las movilizaciones de Morena con AMLO o la Sheinbaum, aquí no hay acarreados ni el uso indebido del dinero del erario, sólo ciudadanos comprometidos y preocupados por el rumbo del país y de nuestra democracia.“Estamos subsidiando a jóvenes de Iztapalapa 20 pesos para que no los llamen acarreados. Mujeres violentadas de la Villa, 30 pesos, y gente de Iztacalco, 100 pesos”.
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La columna se publicó originalmente en El Financiero reproducida aquí con permiso de la autora.
Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.
Columnas
Más allá del narcotráfico
El devastador impacto ambiental del Cártel de Jalisco Nueva Generación en América Latina
La violencia en México se intensificó tras un operativo militar en el sur del estado de Jalisco que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). En represalia, el cártel desató una ola de ataques y bloqueos en varios puntos del país que ya dejan más de 60 personas muertas.
El Cártel de Jalisco Nueva Generación es considerado uno de los grupos criminales más poderosos y violentos de México. Mantenía una extensa red dedicada al tráfico de fentanilo, metanfetamina y cocaína hacia Estados Unidos. Su expansión también ha tenido graves consecuencias ambientales y sociales. Investigaciones periodísticas de Mongabay Latam documentan cómo miles de pescadores en Jalisco y la costa del Pacífico viven atrapados entre la pobreza, la extorsión y la violencia, mientras el cártel utiliza los mares para el narcotráfico.
En tierra, la expansión del aguacate ha provocado una alarmante pérdida de bosques, en un negocio infiltrado por mafias ligadas al CJNG. Además, más de 200 toneladas de mercurio han sido traficadas desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia para alimentar la minería ilegal. En Ecuador, bandas de piratas asociadas al cártel mexicano controlan puertos y extorsionan a pescadores artesanales, extendiendo la violencia más allá de las fronteras mexicanas.
Jalisco es el segundo estado productor de aguacate en México. Imágenes satelitales revelan cómo la expansión de este cultivo ha generado una grave pérdida de bosque. A esto se suma que detrás de este negocio hay mafias criminales que se presentan como parte del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Miles de pescadores en Jalisco y la costa del Pacífico mexicana están atrapados entre la pobreza y la violencia del narcotráfico. El Cártel de Jalisco Nueva Generación utiliza los mares para expandir sus negocios ilícitos. Investigamos el caso.
Más de 200 toneladas de mercurio han sido traficadas desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia para alimentar la minería ilegal. Así lo revela la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), que además encontró que el Cártel Jalisco Nueva Generación lidera esta red criminal.
Más del 70 % de pescadores artesanales en Puerto Bolívar, en Ecuador, paga extorsiones para salir a pescar. Quienes no pagan enfrentan amenazas, robos, desapariciones y asesinatos. Piratas y bandas como Los Lobos, ligada al cártel Jalisco Nueva Generación, controlan el narcotráfico en el puerto
Columnas
El Mencho es el mensaje
Opinión de Raymundo Sánchez
Lo dijo perfecto el general secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, en la conferencia mañanera del pasado lunes: “Se demostró la fuerza del Estado mexicano”, en referencia al operativo del Ejército con el que se eliminó a Nemesio Rubén Oseguera, alias El Mencho, uno de los más peligrosos capos del planeta.
En efecto, la acción militar contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación dejó claro que la fuerza del Estado mexicano es mucho mayor a la de cualquier grupo delictivo, con lo que se modifica la percepción sobre el poder real y efectivo de la delincuencia organizada.
Bastaron un impecable trabajó de inteligencia entre México y Estados Unidos, y un operativo coordinado por el Gabinete de Seguridad, al mando de Omar García Harfuch, para dejar acéfalo al mayor grupo criminal de México, al que se le atribuyen más de 75 mil homicidios, la desaparición de 10 mil personas en Jalisco y un poderío económico de 20 mil millones de dólares.
Un cártel que, además, opera en 29 de las 32 entidades de México, y cuyos tentáculos se extienden a 40 países de Europa, América, Asia, África, y a las 50 entidades de Estados Unidos. Un poder mucho mayor al que en su momento tuvo el colombiano Pablo Escobar. Pero ni así le alcanzó para evadir la acción del gobierno mexicano el pasado domingo.
En ese sentido, el operativo ejecutado por la Defensa Nacional fue en sí mismo un muy poderoso mensaje para los miembros de la delincuencia organizada, que hasta el sexenio pasado se les dejó imponer su ley, controlar 70 por ciento del territorio nacional, poner y quitar gobernantes y crear un Estado paralelo, mientras Palacio Nacional les daba abrazos y a lo mucho les advertía que los acusaría con su abuelita.
Ahora, el gobierno cambió la ecuación a los maleantes y a sus cómplices en la política: el Estado dio un primer paso para recuperar el monopolio del uso de la fuerza y los territorios que les cedieron en el sexenio pasado. Y lo hace con calibres de uso exclusivo del Ejército.
También les hizo entender que la primera mujer presidentA no repetirá la historia del culiacanazo, cuando el 17 de octubre de 2019 el entonces presidente López ordenó liberar a Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo Guzmán, inmediatamente después de que fuerzas federales lo habían aprehendido en Culiacán.
Pero, sobre todo,
el operativo para eliminar a El Mencho mostró al mundo que el Estado mexicano y sus Fuerzas Armadas sí tienen la capacidad de combatir con éxito a los grupos delictivos
, del tamaño que sean, sin la intervención operativa de agentes estadounidenses. Y que, si sus antecesores en el gobierno no lo hicieron, evidentemente fue porque no quisieron. ***
EN EL VISOR:
Toda la cuatroté respaldó y felicitó a la presidentA Sheinbaum y a las Fuerzas Armadas por el operativo en el que resultó abatido el capo
Nemesio Rubén Oseguera.
No así el fundador del movimiento, cuyo silencio dice más que mil palabras.
POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN COLABORADOR RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM @R_SANCHEZP
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Ruido de fondo: El mito del narco “benefactor”
Opinión de Alejandro Piña
Hace unos días, la responsable de comunicación social de Morena en el Congreso de la Ciudad de México dijo algo que debería prender todas las alertas: es difícil acabar con el crimen organizado porque “el narcotráfico es uno de los mayores empleadores” del país. El deslinde presidencial fue inmediato. Y tenía que serlo, porque esa frase, aunque sea un “desliz”, deja al descubierto una idea peligrosa: que el crimen es necesario.
Ese mito circula desde hace años: “sí, hacen daño, pero dan trabajo”; “ponen orden”; “ayudan donde el gobierno no llega”. Y no es casual, el sociólogo Diego Gambetta mostró que las organizaciones mafiosas no sobreviven sólo por la fuerza y la violencia, también se presentan como proveedoras de protección en contextos de ausencia estatal.El mito prospera ahí: en el abandono, la pobreza y la falta de oportunidades. Pero entender por qué surge no significa aceptarlo. De hecho, aceptarlo es el primer paso para resignarse.
El crimen organizado no “da empleo” como quien abre una fábrica o un negocio. Lo que hace es reclutar: jóvenes que no ven salida, personas atrapadas por necesidad, familias amenazadas, comunidades asfixiadas. Cuando alguien entra a ese mundo, rara vez entra por vocación. Entra porque lo empujan, por la falta de oportunidades o por el miedo. Y cuando el “trabajo” viene con un arma, una amenaza o una deuda, eso no es trabajo: es coerción.
Las y los menores reclutados por la delincuencia organizada enfrentan un riesgo extremo de no llegar a la adultez. Estimaciones basadas en testimonios y en el análisis de especialistas en seguridad y derechos humanos advierten que, tras ser incorporados a estas redes criminales, su expectativa de vida se reduce drásticamente: en muchos casos, sobreviven apenas entre uno y tres años más. Detrás de estas cifras hay historias marcadas por la marginación, pero también una responsabilidad colectiva ineludible: la de impedir que la infancia y la adolescencia sigan siendo terreno fértil para estructuras que los desechan con la misma facilidad con la que los reclutan.
Además, el cuento de que el crimen “genera economía” se cae cuando miras el otro lado de la balanza: lo que destruyen. Pregúntale a cualquier comerciante que vive bajo cobro de piso si el crimen “da orden”. El crimen no impulsa negocios: los exprime. No crea empresas: las cierra. No produce riqueza: la roba. Los costos de seguridad privada, los negocios que bajan cortinas, los emprendedores que renuncian, las rutas de transporte extorsionada. Todo esto es economía real que se rompe.
Y está la otra parte: la vida cotidiana. El crimen te cobra por vender, por mover mercancía, por abrir, por existir. “Paga y te dejo trabajar”, esa es la lógica. No es un empleador: es un parásito que se cuelga del esfuerzo de la gente y lo convierte en tributo.
Incluso, cuando un grupo criminal “pavimenta una calle” o “financia una fiesta” no está resolviendo problemas: está comprando silencio y legitimidad. Es la misma lógica del cobro de piso, pero en versión simbólica: te doy algo para que me toleres, para que me veas como necesario, para que el Estado parezca ausente y yo parezca inevitable.
Y el daño más grave es el que no se ve en números, pero se siente en generaciones completas: niñas, niños y adolescentes en riesgo de reclutamiento. Ahí, el mito se vuelve tragedia, porque no es “empleo” lo que ofrecen: es cárcel o muerte. Es romper trayectorias escolares, destruir familias, cancelar futuros. Eso no es una salida, es una condena.
Por eso, el problema de esa frase no es solo que sea imprudente. Es que normaliza la idea de que el crimen puede cumplir funciones sociales. Y, cuando la aceptamos, el estándar ciudadano se derrumba: dejamos de exigir seguridad, justicia y desarrollo, y nos conformamos con sobrevivir.
Desmontar este mito debería ser parte de la estrategia de seguridad. Combatir la inseguridad no termina en operativos e inteligencia, también es quitarle el relato al crimen organizado, quitarle el “prestigio”, quitarle la falsa etiqueta de “necesario”. Y, sobre todo, dar alternativas reales: empleo digno, educación, comunidad y un Estado que aparezca en serio. Porque la única “estabilidad” que ofrece el crimen es el miedo. Y México merece algo más fuerte que el miedo: merece confianza y paz.
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