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El PAN herido de muerte y el PRI en la cuerda floja

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Opinión de Raúl Rodríguez / El Universal /

Los Yunes, el padre y el hijo, traicionaron al PAN, no a la República.

Son los Judas de Acción Nacional, partido al que han dejado herido de muerte luego de “vender” su voto, el que le que dio al Senado la mayoría calificada para aprobar la reforma judicial.

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Son héroes, empero, para Morena y aliados, pues con el voto que les “compraron”, salió adelante el rediseño del Poder Judicial Federal, pernicioso o democrático, según el cristal con que se le quiera mirar, pero con el voto de la mayoría representada en el Congreso.

Traidores o héroes, los Yunes están entre lo peor de la política nacional por los múltiples latrocinios que se les atribuye haber cometido a su paso por el PRI y el PAN.

Migue Ángel Yunes Linares, el padre, se sumó, aun con filiación priista, al equipo de Vicente Fox en el aparato responsable del manejo de los reclusorios allá por 2001, cuando ocurrió la primera fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco. Su mentora, Elba Esther Gordillo lo impulsó para que dirigiera el ISSSTE en el gobierno de Felipe Calderón y luego en 2008 -tras romper con la lideresa magisterial que furiosa llegó a llamarle “alacrán”, por traicionero-, se afilió al PAN para ser candidato y gobernador de Veracruz, estado del que ya había sido secretario general de gobierno durante el mandato de Patricio Chirinos, en pleno auge del salinismo. Al paso del tiempo, la periodista Lydia Cacho lo relacionó con la red de pederastia que involucraba, entre otros, al fallecido empresario Kamel Nacif y el exgobernador de Puebla, Mario Marín, además de que se le atribuyeron malos manejos en el ISSSTE.

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Miguel Ángel Yunes Márquez, el hijo, fue en las pasadas elecciones el candidato del PAN y la alianza opositora al gobierno de Veracruz. Las perdió frente a la morenista Rocío Nahle, pero amarró senaduría. Cuando pretendió ser en 2021 alcalde del puerto de Veracruz, se le acusó de falsificar documentos para acreditar su residencia en el estado. Por eso tiene orden de aprehensión. Su esposa, Patricia Lobeira, actual alcaldesa, tiene acusaciones por presuntamente no haber solventado cuentas millonarias. Y su hermano, Fernando Yunes Márquez, actual diputado local, tiene orden de aprehensión por un presunto peculado.

Por qué o a cambio de qué fue que el líder nacional del PAN, Marko Cortés, garantizó el acceso de los Yunes al Senado, al hijo como propietario y al padre como suplente, con semejantes antecedentes.

Eso le pregunta el panismo a su líder y carga con ello desde ya, al grado de que le dicen el mandamás del desastre y se habla de la salida de militantes hacia Movimiento Ciudadano.

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La torpeza de Cortés ha sido tal que, en la lamentable sesión del jueves pasado en el Senado, en despechado reclamo, le recordaba a Yunes los pactos acordados en La Parroquia jarocha para enfrentar, según sus dichos, la persecución del exgobernador Cuitláhuac García y de la candidata de Morena, Rocío Nahle.

48 horas de vértigo

Los operadores políticos de Adán Augusto López, líder de Morena en el Senado y presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) trabajaban para completar los 86 votos para la mayoría constitucional desde antes de que la Cámara de Diputados aprobara la reforma judicial la madrugada del jueves 5 de septiembre.

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Ya habían conseguido que el miércoles 28 de agosto anterior, se sumaran a Morena dos senadores del PRD: Araceli Saucedo y José Sabino, pero les seguía faltando uno.

A las negociaciones, gestiones y/o presiones de Adán Augusto se sumó el general retirado Audomaro Martínez Zapata, director del Centro Nacional de Inteligencia. La idea era encontrar y presionar a senadores vulnerables, es decir, con cola que pisarles. Pensaron primero en los priistas y buscaron al líder nacional tricolor, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, pero la negociación se trabó cuando supo que la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos del INE perfilaba llevar al Consejo General (como finalmente lo hizo ayer) desconocer, por haberlos hecho antes de que concluyera el proceso electoral, cambios a los estatutos del PRI que le permitían su reelección hasta 2030.

Esa pretensión para fortalecer su fuero y alejar la amenaza de que la nueva mayoría lo lleve a juicio político, fue echada para atrás y puso en la cuerda floja a Moreno Cárdenas, quien deberá dejar la presidencia del partido no sin antes impugnar la decisión ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), recurso cuya resolución se vislumbra perdida, ya que “Alito” tenía su amarre con el magistrado Reyes Rodríguez Mondragón (minoría junto con Janine Otálora en la sala superior de la última instancia electoral), tras la cena que sostuvo con él en casa del ministro de la Corte, Juan Luis González Alcántara Carrancá, y en la que estuvo presente la presidenta del máximo tribunal, Norma Piña.

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Se pasó así a buscar otras vulnerabilidades y se encontró la opción del senador Yunes Márquez, con quien se estableció contacto el sábado 8 de septiembre y no obstante que el líder panista ya le había arrancado la promesa de que votaría en contra de la reforma judicial para garantizar los 43 votos de la oposición que lo impedirían.

Ya encaminados hacia la sesión del pleno senatorial del pasado martes 10 de septiembre, Adán Augusto y Audomaro afinaron sus planes alternativos: la eventual ausencia por detención o enfermedad de su padre, del senador de MC, Francisco Daniel Barreda Pavón, o bien el alegato de que 85 votos eran suficientes para completar la mayoría constitucional.

Desde el domingo 9 de septiembre los Yunes no atendían las llamadas del panismo para confirmar el voto opositor que contuviera la reforma judicial y así se la llevaron todo el lunes 10 de septiembre.

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Para entonces ya se había filtrado que Yunes Márquez era el Judas del PAN, lo que se confirmó el martes 11 de septiembre, minutos antes de que iniciara la sesión senatorial, cuando pidió licencia por motivos no especificados de salud, lo que permitió que se le tomara protesta su suplente Yunes Lunares, a la sazón su padre, para que pudiera hacer uso de la tribuna y fijar su posición respecto a su eventual apoyo a la reforma judicial,

En la tarde de ese martes 11 de septiembre, Yunes Márquez retomó su escaño y dio a Morena y aliados el voto 86, en medio de irrupciones violentas a la tribuna a la cámara alta, zafarranchos entre quienes rechazan la reforma judicial y quienes la apoyan, y una excesiva andanada de insultos del oficialismo a la oposición.

Asegura López Obrador que Adán Augusto no transó, que nada negoció. Yo francamente no le creo al señor Presidente y aprovecho para preguntarle qué necesidad tiene su apabullante mayoría de humillar y escupir a los opositores como lo hicieron en la sesión del Senado varios legisladores de la 4T. Está claro que AMLO y Morena no saben perder (¿se acuerdan del plantón de Reforma?), pero tampoco saben ganar, pues los rebasa la soberbia.

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Con la mayoría aplastante que ahora tienen y con la que pueden hacer las reformas constitucionales que su movimiento considere necesarias, cabe preguntarse si así de excesivo y autoritario será el estilo de gobierno que nos viene con el segundo piso de la 4T.

¿Qué sigue para el PAN?

Está claro que Marko con k deja muy maltrecho al partido que el lunes próximo cumple 85 años. Bien se ha ganado el mote del mandamás del desastre y ha dejado ver recientemente con los Yunes y hace meses en el reparto de puestos, candidaturas y notarías, en el contexto del más reciente proceso electoral, su pueril eficiencia política.

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Aun así, su candidato a sucederlo en la presidencia del PAN será el exdiputado Jorge Romero Herrera. El punto es que con él (como presunto líder del llamado cártel inmobiliario), estaría cometiendo el mismo error que con los Yunes al apoyar a personajes de muy larga cola que pisarles.

Ni duda cabe que Marko con k cederá los tratos a Romero, pues ambos tienen control de la fuertes estructura conocida como los “padroneros”.  Es de esperarse que así, Romero, como presidente del PAN, nombre coordinador de la fracción senatorial blanquiazul a Cortés y de la de los diputados al yucateco Elías Lixa Abimerhi.

Pero el PAN, si quiere sobrevivir, deberá refundarse, según lo plantearon ayer mismo los cinco gobernadores que le quedan. Por lo pronto, si quieren tener algún peso en el Congreso, no les queda más que mantener una alianza legislativa y después, construir un nuevo partido, necesariamente cercano a la sociedad civil en este que, tras el primer gobierno de la 4T, es otro país y otro sistema donde la oposición no puede seguir en lo mismo, porque ese sería el camino hacia su desaparición.

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Nuevos partidos acordes con la realidad deberá ser la tendencia y por lo que se ve tendrán que ser de derecha (está en el poder lo más cercano a la izquierda que tenemos) incluido por supuesto el ultra de Eduardo Verástegui, pero también otros como la empresarial marea rosa de Claudio X. González y algo más o menos cercano a la socialdemocracia como el Frente Cívico del experredista Guadalupe Acosta Naranjo, que buscarán captar al 42% de la población que no votó.

A ver si los desencantados empresarios, que le metieron carretonadas de dinero a opciones que nada más no generaron votos, se animan a seguir financiando tales esfuerzos.

Instantáneas:

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  1. IMPUGNACIONES. El Poder Judicial esperará hasta la publicación en el Diario Oficial de la reforma constitucional que lo rediseña para levantar la huelga que sostienen trabajadores y jueces. Esto bien podría ocurrir la semana que entra si, como anunció AMLO, la declaratoria de validez con el voto ya alcanzado de la mitad más uno de los Congresos de los estados, se hace pasado mañana 15 de septiembre. El PAN va a impugnar por dos vías: la del amparo porque se violentó el proceso legislativo que dio lugar a ella o por la demanda de inconstitucionalidad, aunque se argumenta que las reformas constitucionales no pueden ser sometidas a ese recurso.
  2. LEVANTAN EL CRIT. Uno de los sitios severamente dañados por el huracán Otis fue el Centro de Rehabilitación Infantil (CRIT) de Acapulco. Fernando Landeros, presidente de la Fundación Teletón, y la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, reinauguraron el CRIT Acapulco. En una ceremonia en donde la mandataria estatal destacó que Acapulco está de pie y está más fuerte que nunca, pero sobre todo porque la reconstrucción del Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil es la suma de muchos esfuerzos que se traducen en un espacio en donde se brinda atención a lo que llamó el más grande tesoro del estado: la niñez y juventud. En el evento estuvieron además presentes la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, así como integrantes del Patronato Fundación Teletón como Ricardo Dagdug, Mauricio Vázquez Ramos, Francisco Aguilera de Alba y Juan Francisco Ealy Lanz Duret.

rrodriguezangular@hotmail.com

@RaulRodriguezC

raulrodriguezcortes.com.mx

 

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Más allá del narcotráfico

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El devastador impacto ambiental del Cártel de Jalisco Nueva Generación en América Latina

La violencia en México se intensificó tras un operativo militar en el sur del estado de Jalisco que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). En represalia, el cártel desató una ola de ataques y bloqueos en varios puntos del país que ya dejan más de 60 personas muertas.

El Cártel de Jalisco Nueva Generación es considerado uno de los grupos criminales más poderosos y violentos de México. Mantenía una extensa red dedicada al tráfico de fentanilo, metanfetamina y cocaína hacia Estados Unidos. Su expansión también ha tenido graves consecuencias ambientales y sociales. Investigaciones periodísticas de Mongabay Latam documentan cómo miles de pescadores en Jalisco y la costa del Pacífico viven atrapados entre la pobreza, la extorsión y la violencia, mientras el cártel utiliza los mares para el narcotráfico.

En tierra, la expansión del aguacate ha provocado una alarmante pérdida de bosques, en un negocio infiltrado por mafias ligadas al CJNG. Además, más de 200 toneladas de mercurio han sido traficadas desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia para alimentar la minería ilegal. En Ecuador, bandas de piratas asociadas al cártel mexicano controlan puertos y extorsionan a pescadores artesanales, extendiendo la violencia más allá de las fronteras mexicanas.

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Jalisco es el segundo estado productor de aguacate en México. Imágenes satelitales revelan cómo la expansión de este cultivo ha generado una grave pérdida de bosque. A esto se suma que detrás de este negocio hay mafias criminales que se presentan como parte del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Miles de pescadores en Jalisco y la costa del Pacífico mexicana están atrapados entre la pobreza y la violencia del narcotráfico. El Cártel de Jalisco Nueva Generación utiliza los mares para expandir sus negocios ilícitos. Investigamos el caso.

Más de 200 toneladas de mercurio han sido traficadas desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia para alimentar la minería ilegal. Así lo revela la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), que además encontró que el Cártel Jalisco Nueva Generación lidera esta red criminal.

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Más del 70 % de pescadores artesanales en Puerto Bolívar, en Ecuador, paga extorsiones para salir a pescar. Quienes no pagan enfrentan amenazas, robos, desapariciones y asesinatos. Piratas y bandas como Los Lobos, ligada al cártel Jalisco Nueva Generación, controlan el narcotráfico en el puerto

 

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El Mencho es el mensaje

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Opinión de Raymundo Sánchez

Lo dijo perfecto el general secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, en la conferencia mañanera del pasado lunes: “Se demostró la fuerza del Estado mexicano”, en referencia al operativo del Ejército con el que se eliminó a Nemesio Rubén Oseguera, alias El Mencho, uno de los más peligrosos capos del planeta.

En efecto, la acción militar contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación dejó claro que la fuerza del Estado mexicano es mucho mayor a la de cualquier grupo delictivo, con lo que se modifica la percepción sobre el poder real y efectivo de la delincuencia organizada.

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Bastaron un impecable trabajó de inteligencia entre México y Estados Unidos, y un operativo coordinado por el Gabinete de Seguridad, al mando de Omar García Harfuch, para dejar acéfalo al mayor grupo criminal de México, al que se le atribuyen más de 75 mil homicidios, la desaparición de 10 mil personas en Jalisco y un poderío económico de 20 mil millones de dólares.

Un cártel que, además, opera en 29 de las 32 entidades de México, y cuyos tentáculos se extienden a 40 países de Europa, América, Asia, África, y a las 50 entidades de Estados Unidos. Un poder mucho mayor al que en su momento tuvo el colombiano Pablo Escobar. Pero ni así le alcanzó para evadir la acción del gobierno mexicano el pasado domingo.

En ese sentido, el operativo ejecutado por la Defensa Nacional fue en sí mismo un muy poderoso mensaje para los miembros de la delincuencia organizada, que hasta el sexenio pasado se les dejó imponer su ley, controlar 70 por ciento del territorio nacional, poner y quitar gobernantes y crear un Estado paralelo, mientras Palacio Nacional les daba abrazos y a lo mucho les advertía que los acusaría con su abuelita.

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Ahora, el gobierno cambió la ecuación a los maleantes y a sus cómplices en la política: el Estado dio un primer paso para recuperar el monopolio del uso de la fuerza y los territorios que les cedieron en el sexenio pasado. Y lo hace con calibres de uso exclusivo del Ejército.

También les hizo entender que la primera mujer presidentA no repetirá la historia del culiacanazo, cuando el 17 de octubre de 2019 el entonces presidente López ordenó liberar a Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo Guzmán, inmediatamente después de que fuerzas federales lo habían aprehendido en Culiacán.

Pero, sobre todo,

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el operativo para eliminar a El Mencho mostró al mundo que el Estado mexicano y sus Fuerzas Armadas sí tienen la capacidad de combatir con éxito a los grupos delictivos

, del tamaño que sean, sin la intervención operativa de agentes estadounidenses. Y que, si sus antecesores en el gobierno no lo hicieron, evidentemente fue porque no quisieron. ***

EN EL VISOR:

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Toda la cuatroté respaldó y felicitó a la presidentA Sheinbaum y a las Fuerzas Armadas por el operativo en el que resultó abatido el capo

Nemesio Rubén Oseguera.

No así el fundador del movimiento, cuyo silencio dice más que mil palabras.

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POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN COLABORADOR RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM @R_SANCHEZP

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Ruido de fondo: El mito del narco “benefactor”

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Opinión de Alejandro Piña

Hace unos días, la responsable de comunicación social de Morena en el Congreso de la Ciudad de México dijo algo que debería prender todas las alertas: es difícil acabar con el crimen organizado porque “el narcotráfico es uno de los mayores empleadores” del país. El deslinde presidencial fue inmediato. Y tenía que serlo, porque esa frase, aunque sea un “desliz”, deja al descubierto una idea peligrosa: que el crimen es necesario.

Ese mito circula desde hace años: “sí, hacen daño, pero dan trabajo”; “ponen orden”; “ayudan donde el gobierno no llega”. Y no es casual, el sociólogo Diego Gambetta mostró que las organizaciones mafiosas no sobreviven sólo por la fuerza y la violencia, también se presentan como proveedoras de protección en contextos de ausencia estatal.El mito prospera ahí: en el abandono, la pobreza y la falta de oportunidades. Pero entender por qué surge no significa aceptarlo. De hecho, aceptarlo es el primer paso para resignarse.

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El crimen organizado no “da empleo” como quien abre una fábrica o un negocio. Lo que hace es reclutar: jóvenes que no ven salida, personas atrapadas por necesidad, familias amenazadas, comunidades asfixiadas. Cuando alguien entra a ese mundo, rara vez entra por vocación. Entra porque lo empujan, por la falta de oportunidades o por el miedo. Y cuando el “trabajo” viene con un arma, una amenaza o una deuda, eso no es trabajo: es coerción.

Las y los menores reclutados por la delincuencia organizada enfrentan un riesgo extremo de no llegar a la adultez. Estimaciones basadas en testimonios y en el análisis de especialistas en seguridad y derechos humanos advierten que, tras ser incorporados a estas redes criminales, su expectativa de vida se reduce drásticamente: en muchos casos, sobreviven apenas entre uno y tres años más. Detrás de estas cifras hay historias marcadas por la marginación, pero también una responsabilidad colectiva ineludible: la de impedir que la infancia y la adolescencia sigan siendo terreno fértil para estructuras que los desechan con la misma facilidad con la que los reclutan.

Además, el cuento de que el crimen “genera economía” se cae cuando miras el otro lado de la balanza: lo que destruyen. Pregúntale a cualquier comerciante que vive bajo cobro de piso si el crimen “da orden”. El crimen no impulsa negocios: los exprime. No crea empresas: las cierra. No produce riqueza: la roba. Los costos de seguridad privada, los negocios que bajan cortinas, los emprendedores que renuncian, las rutas de transporte extorsionada. Todo esto es economía real que se rompe.

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Y está la otra parte: la vida cotidiana. El crimen te cobra por vender, por mover mercancía, por abrir, por existir. “Paga y te dejo trabajar”, esa es la lógica. No es un empleador: es un parásito que se cuelga del esfuerzo de la gente y lo convierte en tributo.

Incluso, cuando un grupo criminal “pavimenta una calle” o “financia una fiesta” no está resolviendo problemas: está comprando silencio y legitimidad. Es la misma lógica del cobro de piso, pero en versión simbólica: te doy algo para que me toleres, para que me veas como necesario, para que el Estado parezca ausente y yo parezca inevitable.

Y el daño más grave es el que no se ve en números, pero se siente en generaciones completas: niñas, niños y adolescentes en riesgo de reclutamiento. Ahí, el mito se vuelve tragedia, porque no es “empleo” lo que ofrecen: es cárcel o muerte. Es romper trayectorias escolares, destruir familias, cancelar futuros. Eso no es una salida, es una condena.

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Por eso, el problema de esa frase no es solo que sea imprudente. Es que normaliza la idea de que el crimen puede cumplir funciones sociales. Y, cuando la aceptamos, el estándar ciudadano se derrumba: dejamos de exigir seguridad, justicia y desarrollo, y nos conformamos con sobrevivir.

Desmontar este mito debería ser parte de la estrategia de seguridad. Combatir la inseguridad no termina en operativos e inteligencia, también es quitarle el relato al crimen organizado, quitarle el “prestigio”, quitarle la falsa etiqueta de “necesario”. Y, sobre todo, dar alternativas reales: empleo digno, educación, comunidad y un Estado que aparezca en serio. Porque la única “estabilidad” que ofrece el crimen es el miedo. Y México merece algo más fuerte que el miedo: merece confianza y paz.

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