Columnas
Compendio de delitos, persecuciones y omisiones de Ernestina Godoy
Reza el refrán, “no hay fecha que no se cumpla, ni plazo que no se venza”, y hoy finalmente, en el pleno del Congreso de la CDMX, se votará la ratificación de Ernestina Godoy.
Con las posturas públicas de los diputados de oposición del PAN, comandados por Federico Döring; del PRI, de Ernesto Alarcón; Polimnia Romano, del PRD, y dos de MC, la fiscal no será ratificada.
¿Las razones?
Café doble con muchísimo piquete.
Es difícil decidir por dónde empezar, pues por su actuar al frente de la fiscalía debería estar defendiéndose ante un juez.
Línea 12
Amás de dos años del colapso de la L-12, que dejó 26 personas fallecidas, la fiscalía fue incapaz de citar a declarar a la directora Florencia Serranía o a la exregenta Sheinbaum o a personal de Grupo Carso. A las víctimas no sólo las ignoraron, sino que las hicieron pasar por un infierno inimaginable. Con decirles que aunque el accidente fue a las 10:25 pm, las actas de defunción tenían como hora las 9:00 pm; que a los heridos les hacían firmar pagarés por la atención médica; que cuando Ernestina llegó al accidente, pasó junto a los heridos, tirados en el suelo, y ni siquiera los volteó a ver; que les decían a las víctimas: “Acepten lo que les den (grupo Carso), porque ellos van a quedar en libertad.”
Línea 3
Por el choque de dos trenes el 7 de enero de 2023, Yaretzi Hernández falleció y 106 personas resultaron heridas. La fiscalía no sólo no realizó una investigación, sino que manipuló las pruebas y acusó al conductor del tren, y el actual director del Metro, Guillermo Calderón, calla como momia.
Yasmín Esquivel
Sin tener jurisprudencia en el tema, pues es federal, la fiscal y su amiga Sheinbaum salieron de manera expedita (seis días) a defender a la plagiaria, asegurando que a ella la habían plagiado. Tras el ridículo recularon y dijeron que la fiscalía jamás había dicho esta boca es mía.
Alejandra Cuevas
La fiscalía detuvo a Alejandra Cuevas estando amparada y tuvo los arrestos de inventarle un delito, y no lo digo yo, sino la SCJN, que otorgó la libertad inmediata y canceló la orden de aprehensión contra Laura Morán, ambas acusadas de “homicidio por omisión” de Federico, hermano del fiscal Alejandro Gertz Manero.
Caso nuera de Riobóo
El contratista favorito de AMLO, José María Riobóo, flamante esposo de la plagiaria, acusó a su nuera María Isabel Cal y Mayor de haber contribuido a la muerte de su hijo Rodrigo. Acto seguido, la fiscalía giró orden de aprehensión en su contra por homicidio en razón de parentesco; sin embargo, España se negó a extraditarla al no encontrar indicios del delito.
Rosario Robles
Presentó ante la fiscalía, por la licencia falsa por la cual el juez de consigna Delgadillo Padierna la encarceló, una denuncia en contra de quien resulte responsable, y a cuatro años sigue sin respuesta alguna.
Fiscal de Morelos
Lo que le pasó a Uriel Carmona es una persecución política inédita, por no doblegarse ante Cuauhtémoc Blanco. Ernestina y Sheinbaum utilizaron la muerte de Ariadna Fernanda López para inculpar a Uriel de hasta tres delitos que lo llevaron a prisión. Se vistieron de feministas, pero la realidad fue y es meramente política. La muerte de Ariadna (q.e.p.d.) no fue un feminicidio, murió por broncoaspiración. El desafuero que probablemente se quiera votar hoy en el Congreso federal no es por Ariadna.
Sofía y Esmeralda
Dos hermanas, Sofía y Esmeralda, de 17 y 23 años, murieron ahogadas tras caer en una coladera que llevaba sin tapa más de un año. La fiscalía quesque inició una investigación que no llegó a ningún término y el Sistema de Aguas de la CDMX también se lavó las manos.
Mariel Albarrán
Por alzar la voz la tacharon de loca o despechada. Lo único que hizo fue defender a sus hijas menores de edad, quienes fueron abusadas sexualmente por su padre biológico (el exmagistrado del tribunal Cavazos López), y por ello le han abierto –inhale y exhale– siete carpetas de investigación.
Montserrat Juárez
La fiscalía quiso ocultar el feminicidio de Monserrat Juárez, pero fue gracias a los vecinos que se pudo hacer justicia, al sacar en redes el video de cómo la sacaban de un departamento.
Chavo violado por Saúl Huerta
La mamá del chavo abusado, con una tristeza infinita, me contó que está muerta en vida porque su hijo está muy deprimido y hasta ha pensado suicidarse. Que Ernestina les puso al abogado para dejar impune al diputado pederasta.
Señora Viviana
Si les digo Lady Aspas seguro la recuerdan gracias a la fiscalía.
A la señora Viviana, quien por accidente tiró las aspas de una lavadora a las vías del Metro, la metieron cuatro noches en la cárcel. La dejaron salir porque un usuario grabó que fue un accidente. Ernestina les dijo, a ella y a su abogado y familiares, que daban vergüenza.
Antonio Caso 104 y 108
Estos edificios están en alto riesgo de colapso y, aunque Protección Civil lo mandata, no los han evacuado. Si mañana tiembla, ¿quien será el responsable? Ernestina y su fiscalía al no actuar. De hecho, en 2019, por unanimidad el Congreso de la ciudad le ordenó a la exregenta desalojarlo por el riesgo, pero hasta hoy no han hecho nada.
Noemy Cedillo Bojórquez
Ella, siendo trabajadora del gobierno de la CDMX, denunció que fue agredida sexualmente por el director general de Regularización Territorial y operador político de Sheinbaum, Josafat Molina. Su caso, por obvias razones, no ha sido resuelto y su agresor continúa trabajando plácidamente. Clau, en su papel feminista, declaró que no quiere cometer injusticias, por lo que el señor continúa trabajando.
Si todos estos casos les causaron nauseas, déjenme decirles que además está el caso del Márquez Sterling, en el cual Ernestina, en contubernio con Santiago Nieto y para agradar a Sheinbaum, persiguió a 14 servidores públicos, les fabricó delitos y, con testigo a modo, les armó las carpetas. Los acusaron de espiar por órdenes de Miguel Ángel Mancera, lo cual es falso. Encarcelaron a seis personas inocentes por más de un año y uno de ellos, Arturo Zavala, falleció por la persecución; sí, lo doblaron. Hoy jueces federales están corrigiendo los daños, van 3-0 al señalar la fabricación de pruebas y la inocencia de las personas afectadas y todo porque no quisieron asegurar, como ellos querían, que era un centro de espionaje orquestado por Miguel Ángel Mancera.
Lo que no es falso es que la fiscal y su fiscalía sí espían a los opositores Santiago Taboada, Lilly Téllez y Alessandra Rojo de la Vega, como lo documentó el New York Times. Obvio, Ernestina y su vocero salieron a decir de palabra que era falso, pero el periódico presentó pruebas.
Esto sólo es la punta del iceberg del porqué Ernestina no debe ser ratificada.
Jorge Nader y parte de su consejo, Mercedes Hernández,Irwing Chegüe, Héctor Muñoz Ibarra, Alejandra Romero, Carlos Edmundo Cuenca, Bárbara Yllan y Gabriela de la Torre, deberán cargar con el desprestigio social al haberse vendido por Ernestina.
Así como los impresentables de Jorge Gaviño, Gonzalo Espina y Andrea Vicenteño.
Veremos qué hace Víctor Hugo Lobo.
Continuará…
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Columnas
Morena no es México, no se engañen
Opinión de Jorge Romero Herrera
El pasado fin de semana, fuimos testigos de dos eventos que mostraron fielmente lo que ya había descrito en pasadas colaboraciones: en México no estamos hablando ya únicamente de una diferencia partidista. Estamos hablando de dos visiones completamente distintas de país.
Por un lado, un oficialismo desesperado encabezado por la propia presidenta de la República que defiende, protege y blinda a sus personajes acusados de involucrarse con bandas de criminales -a costa de poner en riesgo al país-, y del otro lado, quienes siguen creyendo en la libertad, en la legalidad y en la necesidad de construir un México donde el Estado no se arrodille frente al crimen organizado y el combatirlo no genere la persecución política y el descrédito.
Lo vivido este sábado en Chihuahua nos llena de orgullo y de esperanza. Fue una demostración contundente de que no podemos rendirnos. Se sintió en el ambiente. Se vibró en cada mensaje. Se reflejó en la presencia de miles de chihuahuenses que salieron a defender a una gobernadora que no se ha escondido ni un instante y que ha enfrentado cada ataque con determinación y carácter. Chihuahua habló fuerte y claro. No fue una movilización impulsada por el miedo. Fue una movilización impulsada por la convicción de que cuando se comete una injusticia, la ciudadanía tiene el derecho y la obligación de levantar la voz.
En Acción Nacional estamos con Maru. Lo estamos porque creemos en ella, porque conocemos su trayectoria, porque sabemos de los resultados que ha entregado a las familias chihuahuenses y porque reconocemos, como millones de mexicanas y mexicanos, que lo que hoy enfrenta tiene todos los elementos de una persecución política. Ella tiene el respaldo de su estado, de su partido y de millones de mexicanas y mexicanos en todo el país que observan con preocupación cómo las instituciones del Estado comienzan a utilizarse con criterios políticos y no jurídicos porque ese es el fondo del problema.
Mientras una gobernadora de oposición es sometida a una presión permanente por haber enfrentado al crimen organizado y por haber cumplido con su deber, vemos cómo personajes cercanos al oficialismo reciben protección, silencio o explicaciones que buscan justificar lo injustificable, por eso resulta tan revelador lo ocurrido con el intento de juicio político promovido contra Maru Campos.
Hicieron anuncios, convocaron conferencias, generaron titulares y pretendieron construir una narrativa de culpabilidad anticipada. Sin embargo, cuando llegó el momento de sostener jurídicamente sus acusaciones, ni siquiera fueron capaces de ratificar la solicitud dentro del plazo legal establecido.
La propia presidenta de la Cámara de Diputados, la diputada Kenia López Rabadán, confirmó que el plazo venció y que los promoventes no acudieron a ratificar su petición. Así terminó un episodio que demuestra que muchas veces el objetivo no es encontrar justicia, sino fabricar escándalos, crear cortinas de humo.
Por eso, a lo largo del encuentro, una consigna fue cobrando fuerza hasta convertirse en la voz de miles de personas: Yo con Maru. No es solamente un lema. Es una definición. Es una manera de decir que estamos del lado de quien enfrenta al crimen y no del lado de quien lo tolera y hay una imagen que retrata perfectamente el momento que vive el país. Por eso miles de panistas en todo México nos hemos puesto con orgullo la camiseta de “Yo con Maru”. Lo hicimos en Chihuahua. Lo hicieron nuestras senadoras y senadores. Lo han hecho dirigentes, legisladores y ciudadanos. En contraste, no hemos visto a un solo morenista ponerse una camiseta que diga “Yo con Rocha”. Ni uno solo, esa diferencia no es casualidad. Cuando hay convicción. Cuando existe certeza moral. Por eso unos salen a defender con orgullo y otros prefieren guardar silencio, por eso unos dan la cara y otros se esconden detrás de comunicados. Preocupa que, frente a los escándalos que involucran a figuras relevantes de Morena en distintos puntos del país, la respuesta del gobierno siga siendo la misma: envolver cualquier cuestionamiento legítimo en una narrativa de confrontación entre patriotas y “traidores” que solo existen en su imaginario. En lugar de aclarar dudas, investigar responsabilidades o rendir cuentas, se recurre al discurso de la soberanía, la defensa de la patria y la transformación como un escudo político para descalificar a quienes exigen explicaciones. Que les quede muy claro: nadie está en contra de México ni del amor a nuestra patria. Nadie está atacando a México. Morena no es México. Es preocupante utilizar esos sentimientos compartidos por millones de mexicanas y mexicanos para desviar la atención de problemas concretos. La defensa de la soberanía nacional no puede convertirse en una excusa para evitar la rendición de cuentas, ni el respaldo popular puede sustituir la obligación constitucional de transparentar decisiones y esclarecer conductas indebidas de servidores públicos o dirigentes partidistas. No vamos a aceptar que se persiga a quienes combaten al crimen mientras se protege a quienes están rodeados de cuestionamientos. No podemos aceptar que existan gobernadores de primera y gobernadores de segunda dependiendo del color de su partido. En Acción Nacional no tenemos dudas sobre de qué lado estamos. Frente a los intentos de intimidación y al uso faccioso de las instituciones, estaremos junto a Maru Campos porque sabemos que esta causa trasciende a una persona o a un gobierno. Lo que está en juego es algo mucho más importante: el derecho de millones de mexicanas y mexicanos a vivir en un país donde la ley se apliquen con imparcialidad y donde pensar distinto no sea motivo de persecución. Por eso, desde Chihuahua se envía hoy un mensaje que debe escucharse en todo México: no van a dividirnos, no van a doblegarnos y no van a lograr que guardemos silencio frente a una injusticia. Mientras desde el oficialismo el mensaje es de desesperación, impunidad y contubernio. POR JORGE ROMERO HERRERA PRESIDENTE DEL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL
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Sheinbaum relanza al PAN
Opinión de Juan Ignacio Zavala | El Heraldo de México |
Lo que el PAN rompió, lo pega Claudia. Jorge Romero, presidente del PAN, ha intentado de manera infructuosa poner a su partido en la órbita de la opinión pública. También ha hecho intentos de reconstruir las relaciones rotas hace mucho tiempo en ese partido con poco éxito. Ha intentado acercarse a los dos expresidentes salidos de ese partido y siempre ha tenido palabras amables para ellos, pero nada de un evento juntos. El PAN continuaba igual que antes: a la deriva y sin causas visibles.
Hasta que Claudia Sheinbaum decidió atacar de frente a la gobernadora panista Maru Campos. En efecto, la Presidenta y su partido emprendieron una ruda ofensiva en contra de la chihuahuense, que jamás se imaginó estar en medio de una polémica nacional y que su nombre destacara en todos los noticieros y redes sociales. El PAN entendió que era su oportunidad de oro y montó enseguida una defensa de su gobernadora y la arroparon desde un inicio. Campos se dedicó a dar entrevistas por doquier y a denunciar la persecución en su contra. Finalmente, la oposición panista tenía una causa propia y quien la representara.
Se puede decir que este “relanzamiento del PAN” corrió a cargo de Claudia Sheinbaum. Fue ella la que empezó los ataques contra Campos y, más aún, insiste en mantener los señalamientos. Ya ha sido muy comentado que la intención oficial es igualar los marcadores de la denuncia estadounidense por Rocha Moya, Inzunza y demás morenistas que son reclamados por la justicia de ese país. Por eso a sus gobernantes calificados como narcos quieren equiparar a una panista acusada de traición a la patria por transgredir la ley en la cooperación con la CIA. No es poca cosa. Y en lo que deciden qué hacer con los morenistas y sus relaciones con el crimen organizado, han comenzado un proceso contra la gobernadora de Chihuahua. Con la diferencia de que todo lo que sucede con la chihuahuense lo sabe la población: la acusación, el citatorio, las fecha del citatorio, el recibimiento de éste, quiénes lo entregaron y quiénes lo recibieron. Todo. En el caso de Rocha Moya e Inzunza no sabemos nada. Ellos dijeron que fueron a la FGR, pero nadie vio nada, todo lo hacen a escondidas.
Al igual que en su informe del día de ayer, parece que la Presidenta ha escogido el combate al crimen como eje discursivo para compararse con los gobiernos pasados y marcar una diferencia con Estados Unidos. Su problema no es de discurso, sino de realidad, pues los señalados son de su partido y parece que vienen varios nombres más de esos que la Presidenta les dice “compañeros de lucha”.
El fin de semana, en Chihuahua, los panistas armaron un evento de apoyo a Maru Campos. Lo que quedó claro es que el panismo ya tiene un grito en la calle y se está organizando para dar la batalla en un campo de acción que tendrá que ver con el combate al crimen organizado. En ese evento estuvieron juntos Felipe Calderón y Vicente Fox, algo que no sucedía desde hace años. Los expresidentes panistas se mostraron felices de estar arengando a la gente nuevamente, los panistas muy contentos de tener sus líderes de nivel nacional juntos, y todo gracias a doña Claudia. Nadie sabe para quién trabaja.
POR JUAN IGNACIO ZAVALA
@juanizavala
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Incongruencias
Opinión de Raymundo Riva Palacio
¿Cómo funciona la mente de la presidenta Claudia Sheinbaum? Uno de sus atributos ha sido su formación de científica que utiliza el método científico para generar conocimiento, mediante el análisis de datos basados en evidencias y formular soluciones a los problemas. Sin embargo, después de dos años en el poder, puso seis metros bajo tierra a la cientificidad. Como vieron el domingo, el pragmatismo tecnocrático que mostró en el arranque de su sexenio, lo cambió por la ideología. Su sesgo incubado la sacó del clóset y redefinió su gobierno, la relación con Estados Unidos y, de seguir lo que trazó, la historia mexicana.
Sepultada la cabeza fría y finalmente expuesta su sangre caliente, la presidenta, tardó menos de 24 horas en mostrar la incongruencia intelectual del momento cúspide de su discurso para conmemorar su triunfo electoral hace dos años, la denuncia del intervencionismo de Estados Unidos en la política interna de México y en las elecciones intermedias del próximo año. Lo hizo hablando ayer de Colombia, al sumarse a la posición del presidente Gustavo Petro, y señalar posible fraude en las elecciones presidenciales en ese país. ¿Por qué tenía que meterse?
No hay ninguna diferencia entre lo que denunció del gobierno de Donald Trump y lo que declaró sobre las elecciones en Colombia. Fue tan injerencista como Trump, mostrando la debilidad de su argumento y la forma sesgada y maniquea cómo ve la intromisión en los asuntos internos de otros países: si es para apoyar a gobiernos con quienes tiene identificación ideológica y política, o cuestionar a gobiernos que piensan diferente al suyo, no hay intervencionismo. Todo lo demás, sí. Su mente funciona con parcialidad de variables, donde excluye todas aquellas que son relevantes, pero no se ajustan a su pensamiento.
Esta contradicción es lo que funcionarios estadounidenses califican como una hipocresía. Ella, quizás, ni siquiera lo puede ver. En Barcelona, donde acudió a un encuentro de líderes convocados por el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se tomó una fotografía con un letrero donde pedía “justicia” para Cristina Fernández, la expresidenta argentina que está en prisión domiciliaria por un fraude de más de 500 millones de dólares. Sheinbaum ignoró, o no cree, que Fernández fue estuvo involucrada en un escandaloso caso de corrupción institucional y que pasó por la justicia argentina.
No ha cuidado tampoco su inclinación y pleno respaldo por el expresidente de Perú, Pedro Castillo -incluso recibió en Palacio Nacional a su abogado-, que fue condenado a 15 años de prisión por el delito de conspiración para una rebelión, tras un fallido autogolpe en 2022. La presidenta ha dicho que es una “injusticia” porque fue él quien cayó por un golpe de Estado y es víctima de persecución política. La justicia peruana tiene otros datos.
Con Ecuador mantiene un diferendo heredado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que le dio asilo al exvicepresidente Jorge Glas en 2023, pese a haber sido condenado por corrupción y estar sujeto a proceso por otros delitos. En reacción a ello, el presidente Daniel Noboa autorizó el asalto a la Embajada de México en Quito, violando tratados internacionales. Sheinbaum no ha resuelto el conflicto diplomático, y ha asegurado que no restablecerá las relaciones mientras Noboa siga siendo presidente.
Sheinbaum ha sido declarada persona non-grata en esos países, una categoría que solo comparte con dos expresidentes mexicanos, Vicente Fox y Felipe Calderón, que recibieron el mismo tratamiento por el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por criticar el estado de la democracia en ese país. La presidenta, por el contrario, buscó coordinar acciones latinoamericanas para defender a Maduro cuando Estados Unidos intervino Venezuela para extraerlo y llevarlo ante los tribunales en Brooklyn, acusado de narcotráfico.
La presidenta, como antes lo hizo López Obrador, nunca se pronunció contra la falta de libertades en Cuba, Nicaragua y la Venezuela chavista, cuyos regímenes dictatoriales apoyó sin matices. Ella es parte de un movimiento que lleva ocho años en Palacio Nacional, que abiertamente intervino en las elecciones en Estados Unidos, cuando López Obrador pidió votar contra los republicanos, enviando recursos disfrazados de presupuesto para los consulados para hacer activismo político.
En su decantamiento por Petro e intervencionismo en los asuntos internos de Colombia, la presidenta dijo que previamente a las elecciones de este domingo había habido una ofensiva mediática y campañas de desinformación impulsadas por una red internacional, que fue una de sus denuncias el domingo, como parte de una conspiración de la ultraderecha internacional y de Estados Unidos.
Pero no impidió, sino al contrario, permitió que su coordinador de asesores, Jesús Ramírez Cuevas, el jefe de la propaganda obradorista e ideólogo de la polarización, financiara un canal dirigido por el español Pablo Iglesias -que es asesor de Sheinbaum-, por donde entró la maquinaria de propaganda del Kremlin, que se ha documentado generó por años campañas de desinformación a través de noticias falsas para incidir en procesos electorales en Estados Unidos y provocar desestabilización.
La posición binaria de Sheinbaum sobre el injerencismo y el intervencionismo es muy propio de la cultura del obradorismo, al igual que la discrecionalidad con la que aplican la Doctrina Estrada, siempre a flor de boca de la presidenta, pero que se aplica acorde de sus filias y fobias ideológicas. Esta dualidad intelectual y política la quita espacios de maniobra frente a Estados Unidos y anula sus demandas de no intervencionismo. Para poder mantener esa posición con eficacia, requiere de tener una autoridad política y diplomática, además de moral. Si no la tiene, ¿cómo puede esperar que la tomen en serio cuando aplica en otros lo que no quiere que le hagan a ella?
Funcionar bajo un pensamiento con parcialidad de variables, lleva en política a diagnósticos equivocados y conclusiones fallidas. Le ha quitado coherencia diplomática a su discurso -perdiendo autoridad en el mundo, cuando alguna vez fue respetado por la consistencia de sus principios-, y potencia argumentativa. La presidenta sigue perdiendo credibilidad y no lo ve de esa manera, lo que explica su posición intervencionista en Colombia.
No puede esgrimir neutralidad y tener la fuerza para denunciar el intervencionismo de Washington, porque su palabra ha perdido credibilidad frente a Estados Unidos. Al perder consistencia con su doble rasero de la autodeterminación, quedó expuesta por la mezcla de soberanía con protección política de criminales que hizo en su discurso, en momento donde su endurecimiento también existe del otro lado del Río Bravo.
rrivapalacio2024@gmail.com
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