Columnas
¿Con qué cara pueden hablar de honestidad?
Durante el debate presidencial, uno de los temas que evidenció las fallas y deficiencias de este gobierno fue el tema de la salud. El desabasto de medicamentos y las excesivas muertes por la pandemia, entre otros temas, fueron las críticas de Xóchitl Gálvez a Claudia Sheinbaum. Y es que por más que la candidata de Seguimos Haciendo Historia trató de transmitir que en el sistema de salud todo va bien, la realidad supera la ficción.
En sus sueños guajiros somos Dinamarca.
Así como lo están leyendo.
Pues la realidad es que el sector salud en México está inmerso en niveles de corrupción y gastos excesivos.
Subrogación al alza en el IMSS
Antes de la administración morenista, el IMSS brindaba este servicio de anestesia en forma subrogada en sólo seis de sus delegaciones y ocho unidades médicas de alta especialidad (UMAE). El servicio lo otorgaba un tercero en los quirófanos del IMSS. El monto por este servicio ascendía a 275 mdp. En el resto de las delegaciones y UMAE, el IMSS brindaba el servicio con sus propios equipos e insumos.
De lengua me como un taco
Sin embargo, en esta administración, en el año 2023 y de acuerdo con el Documento de Planeación del Programa Plurianual del Servicio Médico Integral para Anestesia, se decidió incrementarlo en 30 delegaciones y 17 UMAE en un total de 274 unidades médicas, a un costo de
6 mil 425 mdp por dos años (3 mil 212 mdp anuales, un incremento de más de 1000% en su costo con respecto a lo que se venía pagando).
Con el argumento de que 53% de las máquinas de anestesia “no cuentan con garantías o contratos de mantenimiento vigente” y que ya estaban obsoletas, el IMSS, de Zoé Robledo, en lugar de comprar equipos propios decidió que era más conveniente “subrogar” el servicio a un tercero, contraviniendo lo expresado por el Presidente de “regresar los servicios públicos de salud porque todos los servicios estaban subrogados”. Les digo, ¡de lengua se comen sus tacos!
De acuerdo con el fallo de la licitación LA-50-GYR-050GYR988-T-9-2023, el IMSS contrato el servicio integral de anestesia para el periodo 2023-2025 a las empresas: CBH+ Especialistas en Innovación Médica, SA de CV, en participación conjunta con Distribuidora Médica Ninnus, SAPI de CV, y la empresa GNK Logística del Bajío, SA de CV, por un monto total de 5 mil 884 mdp.

En varios documentos obtenidos del portal de transparencia del Inai, mismos que tengo en mis manos, se refiere que las empresas CBH+ y Distribuidora Ninnus no han instalado en varios estados los equipos ni suministrado las máquinas de anestesia, ni los insumos para cumplir con lo establecido en las bases de esta licitación.

Inhale y exhale
Pues desde noviembre de 2023 no se cuenta con el equipo ni los insumos médicos en 128 salas quirúrgicas, de un total de 328, donde estas empresas deberían prestar el servicio. Esto ha traído como consecuencia el diferimiento de cirugías, e incluso se habla de defunciones por la falta del servicio.
Fuerte doble
En delegaciones como Chihuahua, Sinaloa, Veracruz Sur, Nayarit, Baja California Sur y Puebla, el número de quirófanos que cuentan con este servicio para brindar las anestesias a sus derechohabientes es nulo.
Colaboradores del IMSS me platican y denuncian que el encargado de la planeación de este servicio, el doctor Nemesio Ponce Sánchez, así como el director de Administración, Borsalino González, y el extitular de la Dirección de Administración Humberto Pedrero, dieron la indicación de que…
Redoble de tambores
No se hable del incumplimiento de este servicio de anestesia y, por el contrario, que se le den las facilidades a la empresa CBH+ y distribuidora Ninnus para que cobren el servicio aun sin estar brindándolo.
¿Moches y arreglos en lo oscurito?
De acuerdo con las declaraciones de los colaboradores del instituto, esta situación que enfrentan en el IMSS obedece a que los funcionarios en comento tienen arreglos (moches) con estas empresas, y debido a que varios trabajadores no se han prestado a encubrir estas fechorías fueron despedidos en las últimas semanas por instrucciones del doctor Nemesio.
Tan desaseado y cargado de presunta corrupción se encuentra el IMSS, que la Auditoría Superior de la Federación, a cargo de David Colmenares Páramo, instruyó realizar una auditoría financiera a los servicios integrales de laboratorio y anestesia, por lo que el IMSS, por conducto de la maestra Vanessa López González (subordinada del doctor Nemesio Ponce), se está dando a la tarea de “arreglar” toda la documentación para aparentar que todo se encuentra en orden en los hospitales y UMAE.
¿Impunidad transexenal?
Trabajadores del IMSS me refieren que “tan seguros se sienten de su impunidad los corruptos del instituto que constantemente nos dicen que Zoé Robledo repetirá cuando llegue Claudia Sheinbaum, porque desde acá, o sea del IMSS, además de orientar en temas de salud, se apoya la campaña”. ¿Será? Veremos hasta dónde lo dicho por Claudia Sheinbaum al presentar su plan anticorrupción, de “perseguir y sancionar a funcionarios públicos y contratistas del gobierno envueltos en casos de corrupción”, lo hace realidad o sólo es pura retórica. El caso de los funcionarios del “cartel del águila verde” en el IMSS sería un buen inicio.
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La columna se publicó originalmente en El Financiero reproducida aquí con permiso de la autora.
Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.
Columnas
Más allá del narcotráfico
El devastador impacto ambiental del Cártel de Jalisco Nueva Generación en América Latina
La violencia en México se intensificó tras un operativo militar en el sur del estado de Jalisco que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). En represalia, el cártel desató una ola de ataques y bloqueos en varios puntos del país que ya dejan más de 60 personas muertas.
El Cártel de Jalisco Nueva Generación es considerado uno de los grupos criminales más poderosos y violentos de México. Mantenía una extensa red dedicada al tráfico de fentanilo, metanfetamina y cocaína hacia Estados Unidos. Su expansión también ha tenido graves consecuencias ambientales y sociales. Investigaciones periodísticas de Mongabay Latam documentan cómo miles de pescadores en Jalisco y la costa del Pacífico viven atrapados entre la pobreza, la extorsión y la violencia, mientras el cártel utiliza los mares para el narcotráfico.
En tierra, la expansión del aguacate ha provocado una alarmante pérdida de bosques, en un negocio infiltrado por mafias ligadas al CJNG. Además, más de 200 toneladas de mercurio han sido traficadas desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia para alimentar la minería ilegal. En Ecuador, bandas de piratas asociadas al cártel mexicano controlan puertos y extorsionan a pescadores artesanales, extendiendo la violencia más allá de las fronteras mexicanas.
Jalisco es el segundo estado productor de aguacate en México. Imágenes satelitales revelan cómo la expansión de este cultivo ha generado una grave pérdida de bosque. A esto se suma que detrás de este negocio hay mafias criminales que se presentan como parte del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Miles de pescadores en Jalisco y la costa del Pacífico mexicana están atrapados entre la pobreza y la violencia del narcotráfico. El Cártel de Jalisco Nueva Generación utiliza los mares para expandir sus negocios ilícitos. Investigamos el caso.
Más de 200 toneladas de mercurio han sido traficadas desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia para alimentar la minería ilegal. Así lo revela la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), que además encontró que el Cártel Jalisco Nueva Generación lidera esta red criminal.
Más del 70 % de pescadores artesanales en Puerto Bolívar, en Ecuador, paga extorsiones para salir a pescar. Quienes no pagan enfrentan amenazas, robos, desapariciones y asesinatos. Piratas y bandas como Los Lobos, ligada al cártel Jalisco Nueva Generación, controlan el narcotráfico en el puerto
Columnas
El Mencho es el mensaje
Opinión de Raymundo Sánchez
Lo dijo perfecto el general secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, en la conferencia mañanera del pasado lunes: “Se demostró la fuerza del Estado mexicano”, en referencia al operativo del Ejército con el que se eliminó a Nemesio Rubén Oseguera, alias El Mencho, uno de los más peligrosos capos del planeta.
En efecto, la acción militar contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación dejó claro que la fuerza del Estado mexicano es mucho mayor a la de cualquier grupo delictivo, con lo que se modifica la percepción sobre el poder real y efectivo de la delincuencia organizada.
Bastaron un impecable trabajó de inteligencia entre México y Estados Unidos, y un operativo coordinado por el Gabinete de Seguridad, al mando de Omar García Harfuch, para dejar acéfalo al mayor grupo criminal de México, al que se le atribuyen más de 75 mil homicidios, la desaparición de 10 mil personas en Jalisco y un poderío económico de 20 mil millones de dólares.
Un cártel que, además, opera en 29 de las 32 entidades de México, y cuyos tentáculos se extienden a 40 países de Europa, América, Asia, África, y a las 50 entidades de Estados Unidos. Un poder mucho mayor al que en su momento tuvo el colombiano Pablo Escobar. Pero ni así le alcanzó para evadir la acción del gobierno mexicano el pasado domingo.
En ese sentido, el operativo ejecutado por la Defensa Nacional fue en sí mismo un muy poderoso mensaje para los miembros de la delincuencia organizada, que hasta el sexenio pasado se les dejó imponer su ley, controlar 70 por ciento del territorio nacional, poner y quitar gobernantes y crear un Estado paralelo, mientras Palacio Nacional les daba abrazos y a lo mucho les advertía que los acusaría con su abuelita.
Ahora, el gobierno cambió la ecuación a los maleantes y a sus cómplices en la política: el Estado dio un primer paso para recuperar el monopolio del uso de la fuerza y los territorios que les cedieron en el sexenio pasado. Y lo hace con calibres de uso exclusivo del Ejército.
También les hizo entender que la primera mujer presidentA no repetirá la historia del culiacanazo, cuando el 17 de octubre de 2019 el entonces presidente López ordenó liberar a Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo Guzmán, inmediatamente después de que fuerzas federales lo habían aprehendido en Culiacán.
Pero, sobre todo,
el operativo para eliminar a El Mencho mostró al mundo que el Estado mexicano y sus Fuerzas Armadas sí tienen la capacidad de combatir con éxito a los grupos delictivos
, del tamaño que sean, sin la intervención operativa de agentes estadounidenses. Y que, si sus antecesores en el gobierno no lo hicieron, evidentemente fue porque no quisieron. ***
EN EL VISOR:
Toda la cuatroté respaldó y felicitó a la presidentA Sheinbaum y a las Fuerzas Armadas por el operativo en el que resultó abatido el capo
Nemesio Rubén Oseguera.
No así el fundador del movimiento, cuyo silencio dice más que mil palabras.
POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN COLABORADOR RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM @R_SANCHEZP
Columnas
Ruido de fondo: El mito del narco “benefactor”
Opinión de Alejandro Piña
Hace unos días, la responsable de comunicación social de Morena en el Congreso de la Ciudad de México dijo algo que debería prender todas las alertas: es difícil acabar con el crimen organizado porque “el narcotráfico es uno de los mayores empleadores” del país. El deslinde presidencial fue inmediato. Y tenía que serlo, porque esa frase, aunque sea un “desliz”, deja al descubierto una idea peligrosa: que el crimen es necesario.
Ese mito circula desde hace años: “sí, hacen daño, pero dan trabajo”; “ponen orden”; “ayudan donde el gobierno no llega”. Y no es casual, el sociólogo Diego Gambetta mostró que las organizaciones mafiosas no sobreviven sólo por la fuerza y la violencia, también se presentan como proveedoras de protección en contextos de ausencia estatal.El mito prospera ahí: en el abandono, la pobreza y la falta de oportunidades. Pero entender por qué surge no significa aceptarlo. De hecho, aceptarlo es el primer paso para resignarse.
El crimen organizado no “da empleo” como quien abre una fábrica o un negocio. Lo que hace es reclutar: jóvenes que no ven salida, personas atrapadas por necesidad, familias amenazadas, comunidades asfixiadas. Cuando alguien entra a ese mundo, rara vez entra por vocación. Entra porque lo empujan, por la falta de oportunidades o por el miedo. Y cuando el “trabajo” viene con un arma, una amenaza o una deuda, eso no es trabajo: es coerción.
Las y los menores reclutados por la delincuencia organizada enfrentan un riesgo extremo de no llegar a la adultez. Estimaciones basadas en testimonios y en el análisis de especialistas en seguridad y derechos humanos advierten que, tras ser incorporados a estas redes criminales, su expectativa de vida se reduce drásticamente: en muchos casos, sobreviven apenas entre uno y tres años más. Detrás de estas cifras hay historias marcadas por la marginación, pero también una responsabilidad colectiva ineludible: la de impedir que la infancia y la adolescencia sigan siendo terreno fértil para estructuras que los desechan con la misma facilidad con la que los reclutan.
Además, el cuento de que el crimen “genera economía” se cae cuando miras el otro lado de la balanza: lo que destruyen. Pregúntale a cualquier comerciante que vive bajo cobro de piso si el crimen “da orden”. El crimen no impulsa negocios: los exprime. No crea empresas: las cierra. No produce riqueza: la roba. Los costos de seguridad privada, los negocios que bajan cortinas, los emprendedores que renuncian, las rutas de transporte extorsionada. Todo esto es economía real que se rompe.
Y está la otra parte: la vida cotidiana. El crimen te cobra por vender, por mover mercancía, por abrir, por existir. “Paga y te dejo trabajar”, esa es la lógica. No es un empleador: es un parásito que se cuelga del esfuerzo de la gente y lo convierte en tributo.
Incluso, cuando un grupo criminal “pavimenta una calle” o “financia una fiesta” no está resolviendo problemas: está comprando silencio y legitimidad. Es la misma lógica del cobro de piso, pero en versión simbólica: te doy algo para que me toleres, para que me veas como necesario, para que el Estado parezca ausente y yo parezca inevitable.
Y el daño más grave es el que no se ve en números, pero se siente en generaciones completas: niñas, niños y adolescentes en riesgo de reclutamiento. Ahí, el mito se vuelve tragedia, porque no es “empleo” lo que ofrecen: es cárcel o muerte. Es romper trayectorias escolares, destruir familias, cancelar futuros. Eso no es una salida, es una condena.
Por eso, el problema de esa frase no es solo que sea imprudente. Es que normaliza la idea de que el crimen puede cumplir funciones sociales. Y, cuando la aceptamos, el estándar ciudadano se derrumba: dejamos de exigir seguridad, justicia y desarrollo, y nos conformamos con sobrevivir.
Desmontar este mito debería ser parte de la estrategia de seguridad. Combatir la inseguridad no termina en operativos e inteligencia, también es quitarle el relato al crimen organizado, quitarle el “prestigio”, quitarle la falsa etiqueta de “necesario”. Y, sobre todo, dar alternativas reales: empleo digno, educación, comunidad y un Estado que aparezca en serio. Porque la única “estabilidad” que ofrece el crimen es el miedo. Y México merece algo más fuerte que el miedo: merece confianza y paz.
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