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Nos quieren dejar atrás

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Opinión de Juan Francisco Torres Landa R. | Expansión |

2026 inició con movimientos telúricos y políticos inesperados y trepidantes. En tan solo un par de días cambió el tablero mundial puesto que se vio como es que Estados Unidos tomó la decisión de ir por una persona que arrasó con todos los derechos humanos en Venezuela y que era crecientemente un peligro por sus vínculos con los enemigos mundiales de los americanos (rusos, chinos e iraníes). Se inauguró así una nueva época en que la Doctrina Monroe surgió nuevamente como una forma de establecer parámetros geográficos de influencia territorial. En este sentido se demarcó el hemisferio como uno en que la fuerza predominante debe ser la de los Estados Unidos y no los otros regímenes de otras latitudes. El mensaje fue claro, ahora no se admiten personas ajenas en este barrio. Y que nadie ose proponer algo distinto porque se le estrangulará con los medios disponibles, incluyendo los económicos, pero también la fuerza militar de ser necesario.

Y así nuevamente en este contexto la pregunta es dónde está México en la ecuación hemisférica y mundial. México ha perdido estatura en los foros internacionales. En algún momento hace algunos años nuestro país tenía una influencia enorme en los centros de decisión de temas multilaterales. México era ejemplo en cuanto a carrera diplomática y calidad del servicio exterior mexicano. Pero eso ha quedado atrás desde que en 2018 llegó al poder Morena y decidieron que era momento de considerar a los puestos en el extranjero como lugares donde depositar a personas que había que compensar por su entrega al partido aunque no tuvieran experiencia alguna para el puesto. En materia de política exterior se llegó a decir que lo mejor para ese terreno era la política interior (una más de las frases absurdas, algo pegajosas, que se utilizan en la retórica populista). Pero además de lo anterior, en este mismo periodo México ha carecido de un liderazgo en los temas internacionales torales. Como la vocación autoritaria ha sido la de implementar una agenda de control a ultranza, se marginó por completo el atender las prioridades externas por priorizar los intereses mezquinos locales. Nuestro país es uno de los que más tratados comerciales, fiscales y de protección de inversiones tiene en todo el orbe. La vinculación existente con cadenas de suministro, compra y venta de materias primas, manufactura de altas especificaciones, e integración industrial es evidente y abundante. No obstante dicha realidad económica, los dos gobiernos morenistas se han olvidado por completo de la lista de intereses de México en el exterior. El costo de dicho olvido y abandono es evidente al haber cometido errores imperdonables en la agenda y sacrificado el que se haya dejado de lado el seguir buscando dotar al país de la posibilidad de crecer económicamente. A base de malas decisiones y daños auto-infligidos (como la reforma judicial y la extinción de organismos constitucionales autónomos) se dio un doble efecto. Por un lado, se violentaron múltiples obligaciones en tratados internacionales que han venido detonando problemas con naciones que con justa razón incrementan la voz para reclamar que México se apartó de las reglas que se habían pactado para dar certidumbre. Y por el otro lado, al minar la confianza en nuestro grado de brindar certeza, muchas inversiones se congelaron, suspendieron o cancelaron. Tantas malas decisiones ya cobraron un costo enorme y por ello es que el país no crece. Los números no mienten y son contundentes. 7 años con promedio 0% en el incremento al PIB. Eso no es casualidad. Es la cruda realidad de lo que el mercado interpreta en México, incluso en un año como en 2025 en que Estados Unidos creció al 4.5% y nosotros al 0%. Primera vez en décadas en que México no sigue el patrón de comportamiento del vecino del norte. Abramos los ojos. En 2026 se va a dar el proceso formal que se pactó originalmente para hacer la primera revisión integral del TMEC a los 6 años del inicio de su vigencia. El gran problema es que lo que debería ser un proceso técnico se ha convertido en un batidillo por muchas pifias, empezando por los problemas de cambios innecesarios y absurdos que Morena instaló en su afán de concentrar poder. México violentó el TMEC en forma suicida al realizar la destrucción institucional salvaje (poder judicial, organismos constitucionales autónomos, amparo, etc.), en particular en los últimos 12 meses. Al haber hecho esto nuestro país, se le dio al Presidente Trump una ventaja estratégica brutal para una negociación de por sí compleja. Para abrir boca señalar que EUA estaría en serios aprietos al haber decidido unilateralmente imponer aranceles, una acción que le pega a la obligación más evidente de un tratado comercial, pero lo pudo hacer porque México ya había violentado sus propias obligaciones y así abrió la puerta para que los estadounidenses, y particularmente el Presidente Trump, pudiera tomar esa medida extrema frente al instrumento comercial sin tener que dar explicaciones mayores a nuestro país. Vamos a arrancar esa negociación con las manos atadas por las pésimas decisiones de un gobierno populista y autoritario.

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Curiosamente, en una de las más grandes contradicciones de las que se puede tener noticia en cuestión política, Morena defiende a capa y espada el TMEC. Lo que parece una situación incongruente por ideología, se ha traducido en una necesidad absoluta por una simple y sencilla razón, Morena ha destruido por completo las condiciones que hubieran permitido un sano crecimiento y la realización de inversiones en México por sus iracundas medidas que hacen que en 7 años el crecimiento promedio de la economía sea de 0%, y entonces lo que apenas sostiene al país es la relación con la zona de Norteamérica y particularmente con los Estados Unidos. Así tenemos un gobierno que se dice de izquierda (en realidad son simplemente populistas autoritarios) y que a la vez defiende el libre comercio. No es casual sino resultado directo de un pragmatismo básico que parte de que el país está siendo destruido y que como lo único que sirve es la capacidad de manufactura conforme al TMEC, entonces a Morena no le queda de otra para no caer más rápido en quiebra y perder el flujo que les permite fondear los programas sociales que son su única medida de vinculación con la población en general. Todo al revés. Pragmatismo fétido. Por todas estas razones tenemos una situación realmente complicada para México. Se hizo todo lo equivocado para darle impulso a un país en que se iban construyendo libertades, instituciones y consolidación con crecimiento económico. Había evidentes tareas pendientes para abatir rezagos y emparejar la cancha. Pero en su lugar la agenda fue la de destruir todo sin pasar a algo que fuera siquiera comparable y empañó al país para meterlo en una secuela de pésimo desempeño económico. Y al hacerlo duplicaron en 7 años la deuda pública nacional al pasar de 10 billones (desde Guadalupe Victoria hasta Enrique Peña Nieto) a 20 billones (con los 2 Presidentes de Morena), más lo que sigan acumulando. Un desastre como se le vea y analice. La caída al precipicio de un desastre económico crónico. Otro obsequio brutalmente preocupante y lesivo es el que a México se le sigue pegando por la presencia masiva de contubernio con la delincuencia organizada. El Presidente Trump dice un día sí y otro también, que aunque simpatiza con la Presidenta Sheinbaum, el país lo rigen los organismos delincuenciales. Incluso se amenaza con la intervención territorial para socavar a dichas organizaciones por ser amenazas de seguridad pública para EUA. Tristemente esa presencia y dominio en muchas zonas del país es la cruda realidad del pacto que Morena tiene con los malos para fines electorales y que no se pueden ocultar con simple retórica. Una alianza perversa y evidente, incluso en escándalos como el huachicol fiscal.

Por eso es que ahora México está en un serio aprieto. Sin crecimiento económico, con una deuda pesada y creciente, y con pocos argumentos sólidos para negociar en igualdad de circunstancias, el Presidente Trump sabe que tiene una situación única, puede imponer las condiciones que quiera para la posible modificación del TMEC, aún y cuando fue él mismo quien negoció la versión original del instrumento, y entonces despacharse con pedir más cambios de los que se podrían pensar en condiciones normales. Y como para la administración de EUA el tema es salvaguardar su hegemonía hemisférica, entonces hay que alinear totalmente a México a esa línea, y nuestro país no parece tener otra alternativa más que ceder y someterse. De hecho, México ya cedió al cerrar las puertas mediante aranceles a productos chinos (a pesar de que eso detonará presiones inflacionarias importantes). Ahora tendrá que plegarse a que el propio TMEC sea otra herramienta de control desde el vecino país respecto a lo que México puede hacer o no en políticas comerciales. En los hechos México será una extensión de lo que se decida en la Casa Blanca porque no hay opción sino renovar el TMEC a como dé lugar. Es lo que es. Es cierto que el TMEC también trae enormes beneficios para los otros dos socios de la región y que Norteamérica es una zona de enorme competitividad y potencia económica por la integración industrial y resultantes cadenas de suministro. Pero desde el punto de vista puramente doméstico, México no está siendo considerado como una nación con potencia y capacidad de movimiento por sí solo. Somos la adición a una zona geográfica y no tenemos fuerza económica propia por haber devastado nuestras capacidades de atracción por las decisiones de los últimos 7 años que nos han dejado expuestos a los caprichos desde Washington. Menudo lío tener que ceder a todo ante el Presidente Trump. Pero así es. El análisis contrafactual es muy importante y apropiado. Si México hubiera seguido consolidando su papel como un socio confiable, con instituciones sólidas, con crecientes seguridades, desempeño solvente, y cumplimiento de sus obligaciones, hoy seguramente tendríamos registros de haber tenido un real crecimiento en la primera ola de nearshoring (que dejamos ir sin beneficio alguno), con infraestructura como el aeropuerto de Texcoco, mejores puertos y carreteras, inversiones crecientes, mejores sistemas de de educación y salud, protección al medio ambiente, industria turística excepcional, etc. Seguramente también habríamos hecho un mejor trabajo en asegurar mejores condiciones para las clases más desprotegidas, pero no solamente con programas sociales, sino con el verdadero motor de una movilidad social permanente, que es con inversiones y crecimiento económico, mismas que permiten que el estado fortalezca los servicios de salud, educación, seguridad, justicia y medio ambiente que son tan importantes y que hoy están completamente abandonados.

Por eso es que podemos señalar que hoy México se ha rezagado. No somos líderes en el mundo, y tampoco en la región. Estamos ante una perspectiva que nos sujeta a una perspectiva complicada. No podemos avanzar fuera y tampoco dentro. Los gobiernos guindas nos pretenden condenar a la mediocridad y la supervivencia básica porque no les interesa sino su agenda de poder. Y es en ese contexto que siguen insistiendo en la posibilidad de lanzar y aprobar una reforma electoral que en los hechos pretende asegurarles su permanencia en el poder a la mala al destruir la escalera democrática que les permitió a ellos llegar a ser gobierno. Eso sí se traduce en el peor de sus legados y la necesidad absoluta de que no se puede aceptar por el “pueblo bueno” que sabrá defenderse ante semejante abuso si lo quieren llegar a instalar. En los hechos eso sí nos condenaría a quedar permanente rezagados. Ya basta de tanto daño y abuso. Cuidado con el engaño de sustentar cambios en decir que la democracia es cara. La historia requiere un cambio y toca a todos cambiar la ruta actual de tan malos resultados y perspectivas. A cada uno nos toca ser parte de la resistencia civil que descarrile la perversa trayectoria en la que hoy nos han metido. No a una reforma electoral regresiva que nos condenaría a estar en la retaguardia democrática por décadas a merced de quienes hoy queda claro se configuran como enemigos de la transparencia y la rendición de cuentas. Son despreciables si pretenden quedarse así en sus puestos negando la posibilidad de respetar la voluntad popular. Así no. No dejaremos que cumplan su deseo en dejar atrás a los habitantes de México. Democráticamente llegaron, abusaron del poder, y democráticamente se retirarán. Esa determinación popular no se puede limitar de forma alguna. P.D.1. La situación en Venezuela sigue siendo muy delicado. Nadie cuestiona que la detención de Maduro es oportuna pensando en los habitantes de ese país. Sin embargo, es indispensable que haya un proyecto que permita elecciones libres para que el régimen autoritario no se perpetúe en el poder simplemente con otras personas que se alineen con lo que pide los Estados Unidos. A los venezolanos se les tiene que tomar en cuenta. P.D.2. La situación en Cuba es igualmente delicada. El régimen dictatorial aún en el poder ha pauperizado ese país al extremo de no tener energía eléctrica ni alimentos para satisfacer las necesidades básicas de la población. Un desastre humanitario. No obstante ello, el que México regale petróleo cuando no hay medicinas en hospitales públicos aquí es absurdo. Sobre todo porque la pobreza en Cuba es resultado de la no apertura democrática que inhibe su real potencial económico. Apoyar la dictadura es inaceptable, aunque se diga que las entregas son de carácter humanitario. P.D.3. Carlos Manzo no se puede olvidar. La muerte de este líder social marcó un antes y un después. El abandono del gobierno federal generó las condiciones para su muerte. Hoy las investigaciones no dan con un resultado solvente y más bien se aprecia que hay la idea de minimizar el evento y apostar al olvido. Eso no se puede permitir por la más elemental situación de justicia e intolerancia al abuso de los criminales (dentro y fuera del gobierno).

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P.D.4. Los preparativos del Mundial marchan con rumbo incierto. En Guadalajara y Monterrey hay obras de transporte público y otros para mejorar las condiciones de los visitantes esperados. En la CDMX no hay nada sobre el particular. De hecho ni los baches se han corregido y la calidad de las instalaciones se ha deteriorado para demérito de todos sus habitantes. No se puede ser anfitriones con tal desastre urbano. Esperemos que al menos el Estadio Azteca (Banorte) quede en orden. P.D.5. Groenlandia es parte del nuevo tema geopolítico. La ruta de acceso polar en temas comerciales ha cambiado las prioridades mundiales. Es muy importante que no perdamos de vista este tema porque no va a desaparecer de la agenda pública. Es un tema central en la reconfiguración de las fuerzas más importantes del orbe, uno en el que se enfrentan Estados Unidos, Rusia y China. A seguir de cerca los acontecimientos con enormes consecuencias en esa región y por las tensiones con las naciones europeas y la estabilidad o no de la propia OTAN. _____ Notas del editor: Juan Francisco Torres Landa es miembro del Consejo Directivo de UNE México y de la red de Unid@s. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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Más allá del narcotráfico

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El devastador impacto ambiental del Cártel de Jalisco Nueva Generación en América Latina

La violencia en México se intensificó tras un operativo militar en el sur del estado de Jalisco que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). En represalia, el cártel desató una ola de ataques y bloqueos en varios puntos del país que ya dejan más de 60 personas muertas.

El Cártel de Jalisco Nueva Generación es considerado uno de los grupos criminales más poderosos y violentos de México. Mantenía una extensa red dedicada al tráfico de fentanilo, metanfetamina y cocaína hacia Estados Unidos. Su expansión también ha tenido graves consecuencias ambientales y sociales. Investigaciones periodísticas de Mongabay Latam documentan cómo miles de pescadores en Jalisco y la costa del Pacífico viven atrapados entre la pobreza, la extorsión y la violencia, mientras el cártel utiliza los mares para el narcotráfico.

En tierra, la expansión del aguacate ha provocado una alarmante pérdida de bosques, en un negocio infiltrado por mafias ligadas al CJNG. Además, más de 200 toneladas de mercurio han sido traficadas desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia para alimentar la minería ilegal. En Ecuador, bandas de piratas asociadas al cártel mexicano controlan puertos y extorsionan a pescadores artesanales, extendiendo la violencia más allá de las fronteras mexicanas.

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Jalisco es el segundo estado productor de aguacate en México. Imágenes satelitales revelan cómo la expansión de este cultivo ha generado una grave pérdida de bosque. A esto se suma que detrás de este negocio hay mafias criminales que se presentan como parte del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Miles de pescadores en Jalisco y la costa del Pacífico mexicana están atrapados entre la pobreza y la violencia del narcotráfico. El Cártel de Jalisco Nueva Generación utiliza los mares para expandir sus negocios ilícitos. Investigamos el caso.

Más de 200 toneladas de mercurio han sido traficadas desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia para alimentar la minería ilegal. Así lo revela la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), que además encontró que el Cártel Jalisco Nueva Generación lidera esta red criminal.

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Más del 70 % de pescadores artesanales en Puerto Bolívar, en Ecuador, paga extorsiones para salir a pescar. Quienes no pagan enfrentan amenazas, robos, desapariciones y asesinatos. Piratas y bandas como Los Lobos, ligada al cártel Jalisco Nueva Generación, controlan el narcotráfico en el puerto

 

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El Mencho es el mensaje

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Opinión de Raymundo Sánchez

Lo dijo perfecto el general secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, en la conferencia mañanera del pasado lunes: “Se demostró la fuerza del Estado mexicano”, en referencia al operativo del Ejército con el que se eliminó a Nemesio Rubén Oseguera, alias El Mencho, uno de los más peligrosos capos del planeta.

En efecto, la acción militar contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación dejó claro que la fuerza del Estado mexicano es mucho mayor a la de cualquier grupo delictivo, con lo que se modifica la percepción sobre el poder real y efectivo de la delincuencia organizada.

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Bastaron un impecable trabajó de inteligencia entre México y Estados Unidos, y un operativo coordinado por el Gabinete de Seguridad, al mando de Omar García Harfuch, para dejar acéfalo al mayor grupo criminal de México, al que se le atribuyen más de 75 mil homicidios, la desaparición de 10 mil personas en Jalisco y un poderío económico de 20 mil millones de dólares.

Un cártel que, además, opera en 29 de las 32 entidades de México, y cuyos tentáculos se extienden a 40 países de Europa, América, Asia, África, y a las 50 entidades de Estados Unidos. Un poder mucho mayor al que en su momento tuvo el colombiano Pablo Escobar. Pero ni así le alcanzó para evadir la acción del gobierno mexicano el pasado domingo.

En ese sentido, el operativo ejecutado por la Defensa Nacional fue en sí mismo un muy poderoso mensaje para los miembros de la delincuencia organizada, que hasta el sexenio pasado se les dejó imponer su ley, controlar 70 por ciento del territorio nacional, poner y quitar gobernantes y crear un Estado paralelo, mientras Palacio Nacional les daba abrazos y a lo mucho les advertía que los acusaría con su abuelita.

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Ahora, el gobierno cambió la ecuación a los maleantes y a sus cómplices en la política: el Estado dio un primer paso para recuperar el monopolio del uso de la fuerza y los territorios que les cedieron en el sexenio pasado. Y lo hace con calibres de uso exclusivo del Ejército.

También les hizo entender que la primera mujer presidentA no repetirá la historia del culiacanazo, cuando el 17 de octubre de 2019 el entonces presidente López ordenó liberar a Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo Guzmán, inmediatamente después de que fuerzas federales lo habían aprehendido en Culiacán.

Pero, sobre todo,

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el operativo para eliminar a El Mencho mostró al mundo que el Estado mexicano y sus Fuerzas Armadas sí tienen la capacidad de combatir con éxito a los grupos delictivos

, del tamaño que sean, sin la intervención operativa de agentes estadounidenses. Y que, si sus antecesores en el gobierno no lo hicieron, evidentemente fue porque no quisieron. ***

EN EL VISOR:

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Toda la cuatroté respaldó y felicitó a la presidentA Sheinbaum y a las Fuerzas Armadas por el operativo en el que resultó abatido el capo

Nemesio Rubén Oseguera.

No así el fundador del movimiento, cuyo silencio dice más que mil palabras.

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POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN COLABORADOR RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM @R_SANCHEZP

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Ruido de fondo: El mito del narco “benefactor”

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Opinión de Alejandro Piña

Hace unos días, la responsable de comunicación social de Morena en el Congreso de la Ciudad de México dijo algo que debería prender todas las alertas: es difícil acabar con el crimen organizado porque “el narcotráfico es uno de los mayores empleadores” del país. El deslinde presidencial fue inmediato. Y tenía que serlo, porque esa frase, aunque sea un “desliz”, deja al descubierto una idea peligrosa: que el crimen es necesario.

Ese mito circula desde hace años: “sí, hacen daño, pero dan trabajo”; “ponen orden”; “ayudan donde el gobierno no llega”. Y no es casual, el sociólogo Diego Gambetta mostró que las organizaciones mafiosas no sobreviven sólo por la fuerza y la violencia, también se presentan como proveedoras de protección en contextos de ausencia estatal.El mito prospera ahí: en el abandono, la pobreza y la falta de oportunidades. Pero entender por qué surge no significa aceptarlo. De hecho, aceptarlo es el primer paso para resignarse.

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El crimen organizado no “da empleo” como quien abre una fábrica o un negocio. Lo que hace es reclutar: jóvenes que no ven salida, personas atrapadas por necesidad, familias amenazadas, comunidades asfixiadas. Cuando alguien entra a ese mundo, rara vez entra por vocación. Entra porque lo empujan, por la falta de oportunidades o por el miedo. Y cuando el “trabajo” viene con un arma, una amenaza o una deuda, eso no es trabajo: es coerción.

Las y los menores reclutados por la delincuencia organizada enfrentan un riesgo extremo de no llegar a la adultez. Estimaciones basadas en testimonios y en el análisis de especialistas en seguridad y derechos humanos advierten que, tras ser incorporados a estas redes criminales, su expectativa de vida se reduce drásticamente: en muchos casos, sobreviven apenas entre uno y tres años más. Detrás de estas cifras hay historias marcadas por la marginación, pero también una responsabilidad colectiva ineludible: la de impedir que la infancia y la adolescencia sigan siendo terreno fértil para estructuras que los desechan con la misma facilidad con la que los reclutan.

Además, el cuento de que el crimen “genera economía” se cae cuando miras el otro lado de la balanza: lo que destruyen. Pregúntale a cualquier comerciante que vive bajo cobro de piso si el crimen “da orden”. El crimen no impulsa negocios: los exprime. No crea empresas: las cierra. No produce riqueza: la roba. Los costos de seguridad privada, los negocios que bajan cortinas, los emprendedores que renuncian, las rutas de transporte extorsionada. Todo esto es economía real que se rompe.

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Y está la otra parte: la vida cotidiana. El crimen te cobra por vender, por mover mercancía, por abrir, por existir. “Paga y te dejo trabajar”, esa es la lógica. No es un empleador: es un parásito que se cuelga del esfuerzo de la gente y lo convierte en tributo.

Incluso, cuando un grupo criminal “pavimenta una calle” o “financia una fiesta” no está resolviendo problemas: está comprando silencio y legitimidad. Es la misma lógica del cobro de piso, pero en versión simbólica: te doy algo para que me toleres, para que me veas como necesario, para que el Estado parezca ausente y yo parezca inevitable.

Y el daño más grave es el que no se ve en números, pero se siente en generaciones completas: niñas, niños y adolescentes en riesgo de reclutamiento. Ahí, el mito se vuelve tragedia, porque no es “empleo” lo que ofrecen: es cárcel o muerte. Es romper trayectorias escolares, destruir familias, cancelar futuros. Eso no es una salida, es una condena.

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Por eso, el problema de esa frase no es solo que sea imprudente. Es que normaliza la idea de que el crimen puede cumplir funciones sociales. Y, cuando la aceptamos, el estándar ciudadano se derrumba: dejamos de exigir seguridad, justicia y desarrollo, y nos conformamos con sobrevivir.

Desmontar este mito debería ser parte de la estrategia de seguridad. Combatir la inseguridad no termina en operativos e inteligencia, también es quitarle el relato al crimen organizado, quitarle el “prestigio”, quitarle la falsa etiqueta de “necesario”. Y, sobre todo, dar alternativas reales: empleo digno, educación, comunidad y un Estado que aparezca en serio. Porque la única “estabilidad” que ofrece el crimen es el miedo. Y México merece algo más fuerte que el miedo: merece confianza y paz.

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