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Coatzacoalcos

El Mundial que nos cayó encima

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Opinión de Alberto Guerrero Baena | Expansión |

Sedes, realidad criminal y el costo de gobernar sin memoria institucional

Faltan horas. Hoy, 11 de junio de 2026, México recibe al mundo con estadios iluminados, banderas desplegadas y una narrativa oficial que intenta convencer —primero a propios, luego a extraños— de que todo está bajo control. No lo está. Y esa brecha entre el relato y la realidad operativa es, precisamente, el problema más grave que enfrenta el país en materia de seguridad pública en el evento de mayor escala que haya alojado en su historia reciente. La sede fue otorgada años atrás. El tiempo para planear existió. Lo que no existió fue la voluntad institucional para hacerlo. Eso no es mala fortuna: es una decisión política con consecuencias que ahora el país enfrenta con el mundo mirando. Tres ciudades, tres crisis con el mismo apellido

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Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey no son variantes del mismo problema: son tres sistemas de seguridad, tres culturas institucionales y tres realidades criminológicas que exigen lecturas diferenciadas. Tratarlas como un solo operativo homogéneo —como todo indica que se ha hecho— es el primer error estructural de un gobierno que confundió logística con estrategia. La Ciudad de México opera con una Secretaría de Seguridad Ciudadana que ha apostado por tecnología de videovigilancia como sustituto de inteligencia territorial. El resultado es una capacidad reactiva razonablemente visible, pero con limitaciones severas en coordinación interinstitucional cuando el escenario supera el umbral edilicio. El Metro, el Metrobús, las concentraciones masivas en zonas de alta densidad como los accesos al Estadio Azteca y sus corredores de movilidad representan nodos críticos para los cuales no existe —que sea público, verificable o auditado externamente— un protocolo de gestión de multitudes actualizado conforme a estándares internacionales. Lo que existe son declaraciones. Y las declaraciones no contienen multitudes. Guadalajara arrastra un problema estructuralmente más delicado: la penetración del crimen organizado en estructuras policiales locales que no ha sido resuelta, documentada públicamente por organismos civiles y periodísticos especializados en seguridad. Las alertas sobre fragmentación territorial entre grupos criminales en la Zona Metropolitana de Guadalajara son un hecho que no desaparece por decreto ni por operativo de imagen. Instalar un despliegue de seguridad encima de una institución policial con problemas no resueltos de confianza interna y control de mando es, en términos operativos, construir sobre arena. La pregunta que nadie en el gobierno federal ha respondido públicamente es si los elementos desplegados en Jalisco fueron sometidos a controles de confianza específicos para este operativo.

El silencio al respecto es, en sí mismo, una respuesta. Monterrey es el caso más paradójico: la ciudad más vigilada tecnológicamente del norte del país, con una inversión sostenida en plataformas de videovigilancia e inteligencia urbana durante la última década, pero cuya eficacia real depende de una coordinación entre fuerzas municipales, estatales y federales que históricamente ha sido conflictiva, redundante y opaca en términos de mando unificado. Nuevo León llega al mundial con una tensión institucional no resuelta entre la autoridad civil y las fuerzas federales desplegadas en su territorio, y con una incidencia delictiva en su zona metropolitana que los datos oficiales y los registros periodísticos especializados no terminan de hacer coincidir.

El mapa de amenazas que el gobierno no ha explicado

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En eventos de esta magnitud —la Copa del Mundo es, junto con los Juegos Olímpicos, el evento de mayor complejidad en gestión de seguridad a escala global— los países sede inician procesos de planeación estratégica de seguridad entre cuatro y seis años antes del evento. Eso incluye evaluaciones de amenaza multidimensional, simulacros de crisis, protocolos de coordinación interagencial, formación especializada de efectivos, acuerdos de cooperación con cuerpos de inteligencia extranjeros y gestión civil de multitudes basada en estándares técnicos internacionales. Es un proceso largo, costoso, técnicamente exigente y políticamente incómodo porque obliga a reconocer vulnerabilidades reales. México no hizo ese proceso. Lo que tenemos hoy es un operativo de emergencia disfrazado de estrategia. Un despliegue visible —miles de elementos, vehículos, retenes, comunicados de prensa con cifras de efectivos— que comunica presencia pero no demuestra capacidad de respuesta especializada ante los escenarios que realmente importan: incidentes con turistas extranjeros en zonas de concentración nocturna, eventos de pánico masivo en recintos con capacidad de decenas de miles de personas, actos de violencia focalizada contra objetivos de alta visibilidad, crisis de desaparición de personas en corredores turísticos, o infiltración de estructuras criminales en el entorno económico del evento. Narcopolítica, estadísticas en disputa e instituciones sin credibilidad El espejo que el Mundial le pone a México

Ninguno de esos escenarios ha sido explicado públicamente por las autoridades de seguridad con el nivel de detalle técnico que un evento de esta naturaleza exige. El tema migratorio agrega una variable que el discurso oficial ha tratado con una superficialidad que raya en la irresponsabilidad. Las rutas de aficionados provenientes de Centroamérica y Sudamérica atravesarán corredores de movilidad con presencia activa de grupos que controlan el tráfico de personas. La superposición entre flujos migratorios regulares, turismo masivo y economías criminales en esos corredores es un escenario de riesgo que requería análisis específico, no declaraciones tranquilizadoras. El contexto político en el que México recibe este mundial no es neutral ni separable de la discusión de seguridad. El gobierno enfrenta un cuestionamiento sostenido sobre la veracidad de sus estadísticas delictivas. La brecha entre los datos oficiales de incidencia y los registros de organizaciones especializadas, prensa regional y organismos internacionales es un problema de credibilidad que no se resuelve con conferencias mañaneras. Y esa falta de credibilidad tiene consecuencias operativas concretas: los cuerpos de inteligencia de los países participantes —que han desplegado sus propios agentes de seguridad en territorio mexicano, como es práctica estándar en eventos de esta escala— están tomando decisiones basadas en sus propias evaluaciones de riesgo, no en las cifras oficiales mexicanas. Eso crea una doble arquitectura de seguridad no coordinada, potencialmente conflictiva, sobre la que el gobierno mexicano no tiene control total. La CNTE y los movimientos sociales en tensión con el gobierno federal representan otro vector de riesgo que la narrativa oficial ha intentado minimizar. La gestión de movilizaciones políticas simultáneas a un evento de esta visibilidad internacional no es un problema de orden público menor: es un escenario de gestión de imagen, de recursos humanos y logísticos, y de toma de decisiones bajo presión que puede derivar en incidentes con repercusión internacional inmediata. El mundo no perdona las imágenes de represión en contexto mundialista. Tampoco perdona el caos. Los grandes eventos internacionales no crean los problemas estructurales de un país: los revelan. El Mundial no hará más insegura a México de lo que ya es, pero sí pondrá bajo escrutinio global una realidad institucional que el gobierno ha administrado con discrecionalidad y opacidad. Millones de visitantes, cientos de medios internacionales acreditados, agencias de inteligencia extranjeras con presencia activa en territorio nacional y una opinión pública global hiperconectada conforman un ecosistema de observación para el cual la narrativa oficial no tiene respuesta preparada si algo sale mal. Y esa es la pregunta que ningún funcionario de seguridad ha respondido con honestidad: ¿qué pasa si algo sale mal? ¿Quién manda? ¿Quién responde? ¿Cuál es el protocolo? El pitazo inicial es en horas. Las respuestas, todavía no aparecen. _____ Nota del editor: Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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Coatzacoalcos

Cinco nuevas carpetas de desaparición en una semana en Coatzacoalcos; colectivos marchan por justicia

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Irma Santander / CDP Noticias

Tan solo en la última semana, el Colectivo Madres en Búsqueda de Coatzacoalcos  incorporó cinco nuevas carpetas de investigación por desaparición, una situación alarmante que evidencia cómo los casos continúan en aumento y reflejan un rezago constante en la región.

Así lo dio a conocer Lenit Enríquez Orozco, presidenta del colectivo, quien explicó que este incremento suele detonarse cuando se revelaron  hallazgos en zonas como Jáltipan, o bien con reportes de municipios vecinos como Acayucan y Sayula de Alemán.

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Esto provoca que familias con expedientes en distintas fiscalías acaben concentrando sus denuncias. Aunque precisó que no todas las carpetas corresponden al año en curso —sino que algunas provienen de años anteriores, como 2025—, la llegada de los  nuevos expedientes en tan corto periodo confirma que las desapariciones siguen vigentes y preocupantes.

Este contexto marcó la movilización realizada este domingo  el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, convocados por los colectivos Madres en Búsqueda Belén González y Madres en Búsqueda de Coatzacoalcos.

Los participantes ataviados de blanco recorrieron la avenida Zaragoza, desde la calle Pedro Moreno hasta el Parque Independencia. Frente al Árbol de la Esperanza, las familias colgaron las fotografías de sus seres queridos y desplegaron mantas y lonas con los rostros de quienes llevan años ausentes.

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Enríquez Orozco también señaló que las labores de búsqueda en campo se han visto complicadas por las recientes lluvias, ya que el suelo húmedo de la zona provoca que el agua brote con facilidad, dificultando los trabajos de excavación.

El colectivo recordó que desde sus inicios en 2015 han logrado la localización de aproximadamente seis personas a lo largo de los años, manteniendo firme la exigencia de justicia y verdad ante una temporalidad tan prolongada de dolor e impunidad.

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Coatzacoalcos

Madre exige al novio de su hija Alejandra Cruz Ramos que se la devuelva a casi cuatro meses de su desaparición

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Irma Santander / CDP NOTICIAS

A casi cuatro meses de incertidumbre, la señora Andrea Cruz Ramos  clamó   desesperadamente para que Víctor Manuel, pareja sentimental de su hija, devuelva a Alejandra Cruz Ramos, de 27 años y madre de dos niños, quien desapareció el pasado 14 de mayo tras salir de su domicilio en Minatitlán para reunirse con él en el sector de Ciudad Olmeca, en Coatzacoalcos.

Con la angustia a flor de piel, la madre relató que el último contacto ocurrió cuando la joven le avisó que saldría un momento, sin imaginar que jamás volvería.

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“Mi hija, lo último, cuando se fue, me dijo: ‘mami, ahorita vengo’, y jamás volvió a regresar”, expresó con dolor.


Tras interponer la denuncia penal correspondiente, la señora lamentó   la falta de avances y sensibilidad por parte de las autoridades ministeriales encargadas del caso.

“La fiscalía no hace nada por mí, lo único que quiero es que le pongan atención al problema de mi hija, quiero que me den una respuesta, me digan algo, porque no me dicen nada”, reprochó.

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La madre sostuvo  que el principal sospechoso es el novio de la joven, a quien señaló directamente de tenerla y evadir a la justicia a pesar de las notificaciones oficiales.

“Ese muchacho siempre peleaba con mi hija, de hecho yo presenté a la fiscalía fotos de él con ella. Ya a la persona le llevaron los tres citatorios y no puede ser que no la agarren, no lo investiguen o no digan dónde la dejó, porque de hecho esa  persona la tiene”, enfatizó.

UN LLAMADO URGENTE ANTE LA AUSENCIA

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A pocos días de cumplirse cuatro meses de aquel 14 de mayo, exigió que la carpeta de investigación no se cierre y se intensifiquen los protocolos de localización.

“Yo la verdad lo único que quiero es que ese muchacho, Víctor Manuel, me regrese a mi hija porque él la tiene. No es justo que cuántas personas igual están desaparecidas; yo entiendo el dolor de las madres que ahorita están pasando por lo mismo que yo”, concluyó.

 

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Coatzacoalcos

Veracruz se mantiene en foco rojo… normalización de la violencia persiste a pesar de dos Alertas de Género

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Irma Santander / CDP Noticias

A pesar de contar con dos Alertas de Violencia de Género contra las Mujeres, el estado de Veracruz continúa posicionado en foco rojo debido a la persistencia y normalización de las agresiones, declaró  Ingrid Fidelia Luna Pérez, psicóloga del Centro de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C4) en Cosoleacaque.

En el marco de las actividades conmemorativas por el Día Naranja el pasado 25 de agosto,  Luna Pérez advirtió que la entidad ya se encuentra encaminada hacia la emisión de una tercera declaratoria de alerta, enfocada específicamente en la desaparición de mujeres y menores de edad.

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La especialista explicó el trasfondo institucional de estos mecanismos de protección, detallando que su origen responde a las evaluaciones de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) y del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres)

“Estamos en foco rojo. Es correcto, una alerta de violencia de género son organismos de protección creados obviamente para proteger a las mujeres. ¿Por qué estamos en foco rojo? Porque resulta que la CONAVIM y el Instituto Nacional de las Mujeres realizan estudios desde hace años, y dentro de eso nos arrojan datos precisos”, señaló Luna Pérez.

EL PESO HISTÓRICO DE LAS DECLARATORIAS

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El antecedente histórico en la materia se remonta a noviembre de 2016, fecha en la que se emitió en Veracruz la primera alerta enfocada en la violencia feminicida.

“¿Qué es el feminicidio? Básicamente es esto, asesinar a una mujer por razones de género. ¿Y cuáles son las razones? Por ser mujer, no hay más”, expresó.

Pese a la gravedad de este primer paso, la falta de medidas correctivas estructurales derivó en un segundo proceso. En marzo de 2017 se decretó la segunda alerta bajo la figura de agravio comparado, un mecanismo que evidencia los obstáculos institucionales y legales que impiden a las mujeres acceder de manera libre a sus derechos, sumando esta condición al contexto de violencia homicida.

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“Y no nos han dicho ‘paren todo’. Al contrario, nos dicen que sigamos promoviendo. Llega nuestra segunda alerta y a esta se le llama agravio comparado, donde se establece que las mujeres no podemos acceder de manera libre a nuestros derechos, anexando la agraviante de que nos siguen asesinando. A nivel nacional somos los únicos que tenemos declaradas dos alertas de violencia de género contra la mujer”, puntualizó.

CAMINO HACIA LA TERCERA ALERTA Y NORMALIZACIÓN SOCIAL

De acuerdo con la psicóloga, las instituciones han comenzado a estructurar los trabajos para una tercera alerta centrada en la desaparición de mujeres y niñas, proceso que inició formalmente en noviembre de 2024.

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En ese contexto, externó su preocupación por la apatía social e institucional que impera en el territorio veracruzano, donde se continúa restando gravedad a una problemática que cobra vidas diariamente.

“Se imaginan, somos los únicos que tienen dos alertas declaradas aquí en Veracruz, encaminados a una tercera, y seguimos haciendo como que no pasa nada, seguimos normalizando la violencia”, enfatizó.

ESTADÍSTICAS DEL PRIMER SEMESTRE DE OUV MUJERES

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El Observatorio Universitario de Violencias Contra las Mujeres (OUV Mujeres), ha documentado en lo que va del primer semestre de 2026 30 feminicidios en adultas y adultas mayores en la entidad

La principal causa de fallecimiento en los casos registrados fue por arma de fuego, y localizadas en espacios públicos.

Los datos del Observatorio Universitario de Violencias Contra las Mujeres (OUV Mujeres) destacan  la urgencia de redoblar las estrategias de prevención y procuración de justicia, exigiendo una revisión profunda de los protocolos de seguridad en la región sur y en todo el territorio estatal.

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